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El ejercicio físico sigue siendo lo mejor para perder la grasa visceral | Por: @linternista

Según un estudio que se publicó el 27 de diciembre de 2018 en la revista «Cell Metabolism», un programa de ejercicio en bicicleta de 12 semanas logra reducir la grasa abdominal visceral en adultos obesos.

«Lo importante para perder la grasa visceral es hacer ejercicio», subraya la primera autora Anne-Sophie Wedell-Neergaard, de la Universidad de Copenhague (Dinamarca). «Todos sabemos que el ejercicio promueve una mejor salud, pero ahora también conocemos que el entrenamiento regular reduce la masa abdominal y, por lo tanto, también el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas».

Sin embargo, si se bloquea la señalización de la interleucina-6 (una glucoproteína secretada por los macrófagos, células T, células endoteliales y fibroblastos, que entre otras cosas, promueve la diferenciación y maduración de los linfocitos T y B, estimula la producción de inmunoglobulinas por parte de las células B, inhibe la secreción de citocinas proinflamatorias), a través de tocilizumab, un medicamento aprobado para el tratamiento de la artritis reumatoide, dicho efecto se eliminaba. Además, el tratamiento con tocilizumab aumentaba los niveles de colesterol independientemente de la actividad física.

La grasa abdominal está asociada con un mayor riesgo no solo de enfermedad cardiometabólica, sino también de cáncer, demencia y mortalidad por cualquier causa. La actividad física reduce el tejido adiposo visceral, que rodea los órganos internos de la cavidad abdominal, pero los mecanismos subyacentes no se conocen. La interleucina-6 (IL-6) estimula la lipólisis y se libera del músculo esquelético durante el ejercicio.

Los investigadores plantearon la hipótesis de que las reducciones inducidas por el ejercicio en la masa del tejido adiposo visceral están mediadas por la IL-6. En este ensayo aleatorizado controlado con placebo, se asignó a adultos con obesidad abdominal a tocilizumab (anticuerpo del receptor de IL-6) o placebo durante una intervención de 12 semanas con ejercicio en bicicleta o sin ejercicio.

Algunos investigadores han propuesto que una hormona –epinefrina- media este efecto. Pero Wedell-Neergaard y Helga Ellingsgaard pensaban que la interleucina-6 también podría jugar un papel importante porque regula el metabolismo energético, estimula la descomposición de las grasas en personas sanas y se libera del músculo esquelético durante ejercicio.

Para probar su idea, las investigadoras llevaron a cabo un ensayo de 12 semanas en el que asignaron al azar a adultos con obesidad abdominal a cuatro grupos. Un total de 53 participantes recibieron infusiones intravenosas de tocilizumab o solución salina como placebo cada cuatro semanas, combinadas con ningún ejercicio o una rutina de bicicleta en varias sesiones de 45 minutos cada semana. Los investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética para evaluar la masa de tejido graso visceral al principio y al final del estudio.

Los resultados mostraron que, en los grupos de placebo, el ejercicio redujo la masa de tejido graso visceral en un promedio de 225 gramos (8%). Pero con el bloqueo de IL-6 con tocilizumab eliminó este efecto. Los grupos que sí hicieron ejercicio, tocilizumab también aumentó la masa de tejido graso visceral en aproximadamente 278 gramos en comparación con el placebo. Los cambios en el peso corporal y la masa total del tejido adiposo mostraron tendencias similares, mientras que la masa corporal magra no difirió entre los grupos.

Además, el bloqueo de IL-6 con tocilizumab aumentó el colesterol total y el colesterol ‘malo’ o LDL en comparación con el placebo, tanto en el grupo de ejercicio como en el grupo sin ejercicio, un efecto que no se revierte con el ejercicio. Por lo tanto, se requiere IL-6 para el ejercicio para reducir la masa del tejido adiposo visceral y enfatiza una consecuencia metabólica potencialmente importante del bloqueo de IL-6. «Por lo que sabemos, este es el primer estudio que demuestra que la interleucina-6 tiene un papel fisiológico en la regulación de la masa grasa visceral en los humanos», señala Wedell-Neergaard».

No obstante, las autoras advierten que se trata de un estudio exploratorio sin la intención de evaluar un tratamiento en un entorno clínico. Además, añaden, la interleucina-6 puede tener efectos aparentemente opuestos en la inflamación, dependiendo del contexto. Por ejemplo, se observan elevaciones crónicas de bajo grado de interleucina-6 en pacientes con obesidad grave, diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular.

En cualquier caso, las investigadoras tienen algunos consejos prácticos de ejercicios de vacaciones. «Es importante enfatizar que cuando se empieza a hacer ejercicio, se puede aumentar el peso corporal debido al aumento de la masa muscular -señala Wedell-Neergaard-. Por ello, además de medir el peso corporal total, sería útil, y quizás más importante, medir la circunferencia de la cintura para hacer un seguimiento de la pérdida de masa grasa visceral y mantenerse motivado».

Fuentes:   Cell Metabolism / abc.es

Comité editorial medicinapreventiva.info

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