Aprendamos sobre: NEUMONÍA | Por: @drafadlallah

¿Te has sentido tan mal con una gripe que pensaste qué podías tener una neumonía? ¿Sabes lo qué es una neumonía? ¿Qué síntomas produce? Aquí te lo explico.

La neumonía sigue siendo en la actualidad un problema importante de salud a pesar de la disponibilidad de buenos antimicrobianos para su tratamiento.

Al aparato respiratorio inferior que esta formado por la traquea y en los pulmones por los bronquios, bronquiolos y los alvéolos, llegan los microorganismos mediante aspiración de secreciones orofaríngeas, flora bacteriana asociada, inhalación de aerosoles infectados y diseminación hematógena.

¿Qué es la neumonía?

La neumonía o pulmonía es una enfermedad infecciosa e inflamatoria que consiste en la infección de los espacios alveolares de los pulmones.

Puede afectar a un lóbulo pulmonar completo, a un segmento de lóbulo, a los alvéolos próximos a los bronquios (bronconeumonía) o al tejido intersticial (neumonía intersticial).

La infección hace que el tejido que forma los pulmones, se vea enrojecido, hinchado y se torne doloroso.

En el pasado reciente

Las neumonías se clasificaron como “clásicas” (bacteriana, principalmente por neumococo) o “atípicas” (no bacterianas).

  • La neumonía clásica era bacteriana (por ejemplo, neumonía por neumococos) se caracterizaba por manifestaciones tales como fiebre, escalofríos, esputo purulento, signos de consolidación pulmonar en el examen físico, leucocitosis e infiltrados focales o lobares en las radiografías de tórax.
  • La neumonía atípica (por ejemplo, neumonía por Mycoplasma o Chlamydia) se caracterizaba por síntomas y datos físicos menos notables esputo no purulento, ausencia de leucocitosis y ausencia de condensación pulmonar en los rayos X.

En la actualidad

Se reconoce que estas designaciones no tienen valor práctico alguno debido a la sobreposición clínica, de laboratorio y radiográfica de las características entre las neumonías.

Desde el punto de vista clínico las neumonías se clasifican como adquiridas en la comunidad y las intrahospitalarias (nosocomiales) relacionadas con el uso de respirador mecánico y vinculadas con la atención de la salud, y de esto dependerá el germen que la produce y por consiguiente su tratamiento.

Los factores que aumentan las probabilidades de padecer una neumonía son:

  • Hábito tabáquico
  • Infección viral respiratoria reciente (resfriado común, laringitis, gripe)
  • Disfagia (dificultad para tragar) ya sea por un ictus, demencia, mal de Párkinson u otros trastornos neurológicos.
  • Enfermedad pulmonar crónica (EPOC, bronquiectasia, fibrosis quística)
  • Parálisis cerebral
  • Alteración de la conciencia (pérdida de la función cerebral debido a demencia, ictus u otros trastornos neurológicos)
  • Cirugía o traumatismo reciente
  • Problema del sistema inmunitario (Ver también: neumonía en huésped inmunocomprometido)
  • Otras enfermedades graves, tales como cardiopatía, cirrosis hepática o diabetes mellitus

Los síntomas

El inicio de la enfermedad en la mayoría de los casos puede ser agudo o subagudo con fiebre, tos con o sin expectoración y dificultad para respirar.

A la exploración física hay: fiebre o hipotermia, taquipnea (respiración rápida), taquicardia (aumento de los latidos del corazón) y desaturación leve de oxígeno en la sangre.

El paciente se ve muy enfermo.

Frecuentemente se presenta:

  • Tos
  • Expectoración  mucosa amarillenta o verdosa o incluso moco con sangre)
  • Fiebre  leve o alta (En ancianos puede no haber fiebre)
  • Escalofríos con temblores
  • Dificultad respiratoria
  • Dolor torácico agudo o punzante que empeora cuando se respira profundamente o tose
  • Dolor de cabeza
  • Disminución o falta de apetito
  • Confusión, especialmente en las personas de mayor edad

Otros síntomas son:

  • Falta de apetito
  • Fatiga
  • Cianosis (Piel azul)
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Cambios de humor
  • Dolores articulares o musculares.

Menos comunes:

Algunas neumonías pueden causar otros síntomas, como sucede por la causada por la bacteria Legionella que produce dolores abdominales y diarrea, mientras que la neumonía provocada por tuberculosis o Pneumocystis solo causa pérdida de peso y sudores nocturnos.

En las personas mayores, las manifestaciones pueden no ser típicas manifestando confusión mental nueva o más severa, o experimentar desequilibrios que pueden provocar caídas con sus consecuencias.

Diagnóstico

El diagnóstico principalmente se realiza a través del interrogatorio médico, la exploración física y la realización de imaginología.

Siempre es importante un buen interrogatorio médico y examen físico completo y cuidadosos en un paciente con neumonía. De hecho, ambos son muy útiles para proporcionar indicios sobre las causas posibles.

La exploración física de los pulmones puede ser normal, pero a menudo presenta una expansión mermada del tórax en el lado afectado, respiración bronquial auscultada con estetoscopio, con detección de estertores y crepitantes inspiratorios

En la valoración inicial de pacientes con síntomas y signos que sugieren neumonía es esencial la radiografía de tórax. En la placa el patrón del infiltrado no es patognomónico de una causa específica de neumonía.

La espirometría puede ser de gran ayuda en el diagnóstico de la condición general del paciente, así como del patrón espirométrico del paciente, que va a ayudar significativamente en el tratamiento.

El establecimiento de un diagnóstico etiológico específico de neumonía debe realizarse a través de obtener muestra de esputo para tinciones con Gram y cultivos bacterianos para establecer la causa de la neumonía, identificando el agente y su sensibilidad a los diferentes antibióticos.

Hay que tomar en cuenta que es de gran utilidad en vista de la variedad de gérmenes causantes y que por el uso indiscriminado de antibióticos por automedicación, se han hecho resistentes.

Adicionalmente, el examen del esputo permite la exclusión de la presencia de ciertos microorganismos como micobacterias, hongos, Legionella y Pneumocystis carinii, por medio de frotis y cultivos especiales. No se recomienda el cultivo sistemático de esputo para patógenos virales.

La hematología tiene un valor marginal. Puede ayudar a determinar cuáles son los pacientes que tienen criterio para ser hospitalizados. El análisis de gases sanguíneos arteriales se realizan cuando hay sospecha de insuficiencia respiratoria.

Los estudios serológicos no son de utilidad en el diagnóstico inicial de neumonía.

En pacientes que parecen en especial enfermos, hay que obtener hemocultivos antes de iniciar la terapéutica antimicrobiana: si son positivos, se identifica definitivamente el microorganismo causal.

Si la neumonía esta acompañada por un derrame pleural importante debe practicarse una toracocentesis. Los frotis teñidos con Gram y los cultivos del líquido pleural pueden revelar el microorganismo causal. El líquido pleural con características diagnósticas de empiema es una indicación para toracostomía en la mayoría de los pacientes.

Tratamiento

Dos principios generales orientan  en la natibioticoterapia: comienzo rápido de la administración de un antibiótico el cual el patógeno sea susceptible.

La antibioticoterapia debe iniciarse después de tomar las muestras para los estudios diagnósticos.

Si el médico considera que el microorganismo infectante especifico debe identificarse con precisión antes de iniciar la terapéutica antibiótica, puede considerarse la práctica de un procedimiento invasor como la fibrobroncoscopia con lavado broncoalveolar o cepillado protegido.

Criterios de hospitalización

La hospitalización en casos de neumonía adquirida en la comunidad depende del criterio clínico. Muchas personas se pueden tratar con éxito como pacientes externos pero en ciertas condiciones existen criterios que permiten decidir la hospitalización.

Las indicaciones generales para hospitalización son:

  • Edad superior a 65 años
  • Enfermedades coexistentes (como alcoholismo, diabetes mellitus y EPOC)
  • Alteración en los signos vitales
  • Leucopenia o leucocitosis (muy marcadas)
  • Insuficiencia respiratoria
  • Aspecto séptico
  • Ausencia de cuidados de sostén en el hogar.

La evolución de la enfermedad

Si la antibioticoterapia es la adecuada la evolución clínica del paciente es buena y la mejoría se nota en pocos días de tratamiento. La mayoría mejoran al cabo de dos semanas. Los pacientes de edad avanzada o débiles pueden necesitar tratamiento por más tiempo. Siempre debe cumplirse con el tratamiento completo aunque la persona se sienta bien para evitar recaídas y resistencia del germen al antibiótico.

La desaparición de los infiltrados pulmonares en los pacientes con neumonía adquirida en la comunidad puede requerir de seis semanas o más. Esta es más rápida en pacientes jóvenes, en los que no fuman y en aquellos con compromiso de sólo un lóbulo.

La progresión radiográfica de infiltrados, a pesar de la terapéutica antibiótica es un signo pronóstico muy desfavorable.

Las complicaciones de la neumonía puede presentarse:

  • Adultos mayores o niños muy pequeños
  • Personas con alteración del sistema inmunitario
  • Personas con otros problemas médicos serios, como diabetes, cardiopatías o cirrosis hepática

Es posible que el médico quiera constatar que la radiografía del tórax vuelva a ser normal después de cumplirse la antibióticoterapia. Sin embargo, pueden pasar muchas semanas para que las radiografías se normal: De hecho la mejoría clínica NO se acompaña de mejoría radiológica simultánea; la mejoría radiológica es lenta, por lo que no es de utilidad en el día a día.

Prevención

Una segura forma de prevenir el contraer una neumonía es vacunarse contra el germen más frecuente que la produce. La vacuna neumocócica polivalente (que contiene antígenos polisacáridos capsulares de 23 cepas de S. pneumoniae) tiene la posibilidad de evitar o disminuir la gravedad en 85 a 90% de las infecciones neumocócicas en pacientes inmuno-competentes. Las indicaciones para la vacunación antineumococo incluyen cualquier enfermedad cardiopulmonar crónica.

Además, se recomienda la vacunación anual contra influenza (vacuna contra la gripe) y contra neumococo cada tres (03) años para los grupos con riesgo. Las pautas terapéuticas se actualizan todos los años.

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Dra. Rosa Emilia Fadlallah @drafadlallah

medicinapreventiva.info

Rosa Emilia Fadlallah Sulbarán

Médico ucevista, mamá dedicada, lectora, dibujante, pintora, sofisticada y linda. http://rosaemilia.com.ve

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