Por cada 10 puntos que se reduce la presión sistólica se disminuye significativamente la mortalidad | Por: @rigotordoc

Reducir la presión arterias SISTÓLICA (la máxima) en 10 milímetros de mercurio significa, de manera general, redujo la mortalidad un 13%. Otras conclusiones son que se redujo un 20% el riesgo de eventos cardiovasculares mayores, un 17% las enfermedades coronarias, un 27% el riesgo de ictus (anteriormente llamados ACV) y un 28% el de insuficiencia cardíaca.

En el trabajo dirigido por Kazem Rahimi, del Instituto George para la Salud Global de la Universidad de Oxford, publicado en la revista The Lancet se han revisado 123 trabajos publicados entre 1966 y noviembre de 2015 y se reclutaron 613.815 participantespara el meta-análisis tabular. Los análisis de meta-regresión mostraron reducciones del riesgo relativo proporcionales a la magnitud de las reducciones de la presión arterial obtenidas.

Para esta revisión sistemática y meta-análisis, se realizaron búsquedas en MEDLINE de ensayos clínicos a gran escala de disminución de la presión arterial, publicados entre el 1 de enero 1966, y 7 de julio de 2015, y se realizaron búsquedas en la literatura médica para identificar los trabajos hasta el 09 de noviembre 2015. Todos los ensayos controlados aleatorios de tratamiento para bajar la presión arterial fueron elegibles para su inclusión si incluían un mínimo de 1.000 pacientes-año de seguimiento en cada brazo del estudio.

Ningún ensayo fue excluido debido a la presencia de comorbilidades de base, y también fueron elegibles los ensayos de fármacos antihipertensivos para indicaciones distintas de la hipertensión arterial. Se extrajeron los datos a nivel de resumen sobre las características de los estudios y los resultados de los eventos mayores de enfermedad cardiovasculares, de cardiopatía isquémica, ictus, insuficiencia cardíaca, insuficiencia renal y mortalidad por cualquier causa. Se utilizó varianza inversa ponderada de efectos fijos inversas de meta-análisis para poner en común las estimaciones.

El trabajo es importante porque cuestiona las recomendaciones asumidas por muchos médicos y pacientes de que hay que bajar la tensión hasta 140/90, considerado el límite máximo saludable. Hay excepciones, como en personas con insuficiencia renal o insuficiencia cardiaca.

Los beneficios del tratamiento para disminuir la presión arterial para la prevención de la enfermedad cardiovascular están bien establecidos. Sin embargo, el grado en que estos efectos se difieren de acuerdo a la presión arterial basal, la presencia de comorbilidades o la clase de medicación es menos claro. Para ello se realizó una revisión sistemática y meta-análisis para aclarar estas diferencias.

Cada 10 mm Hg en la reducción de la presión arterial sistólica redujo 20% (significativamente) el riesgo de eventos mayores de enfermedad cardiovascular (riesgo relativo [RR] 0,8), 17% la enfermedad coronaria (0·83), 27% los ictus (0·73), y 28% la insuficiencia cardiaca (0·72), lo cual, en las poblaciones estudiadas, condujo a una significativa reducción del 13% en la mortalidad por cualquier causa (0·87). Sin embargo, la disminución de 5% de la insuficiencia renal no fue significativa (0·95). Reducciones similares de riesgo proporcional (por 10 mm Hg de presión arterial sistólica) se observaron en los ensayos con mayor presión arterial sistólica media basal así como en los ensayos con menor presión arterial sistólica media basal (Tendencia de p general > 0,05).

No hubo evidencia clara de que las reducciones de riesgo proporcional en la enfermedad cardiovascular mayor difirieran por la historia de la enfermedad de base, a excepción de la diabetes y la enfermedad renal crónica, para los que se detectaron, reducciones de riesgo más pequeñas, pero significativas.

Diferencias en la prevención farmacológica

Los β bloqueadores fueron inferiores a otros fármacos para la prevención de eventos mayores de enfermedad cardiovasculares, ictus e insuficiencia renal. Los bloqueadores de los canales de calcio fueron superiores a otros fármacos para la prevención del ictus.

Para la prevención de la insuficiencia cardíaca, los bloqueadores de los canales de calcio fueron inferiores y los diuréticos fueron superiores a otras clases de fármacos. El riesgo de sesgo se consideró bajo en 113 ensayos y poco claro para 10 ensayos. La heterogeneidad de los resultados fue baja a moderada; la estadística I2 (un nuevo índice denominado I2, que comienza a aparecer ya en las revisiones sistemáticas: El parámetro I2 indica la proporción de la variación entre estudios respecto de la variación total, es decir la proporción de la variación total que es atribuible a la heterogeneidad) para la heterogeneidad de los eventos mayores de enfermedad cardiovascular fue de 41%, para la cardiopatía isquémica 25%, para el ictus 26%, para la insuficiencia cardíaca 37%, para la insuficiencia renal 28%, y para la mortalidad por todas las causas 35%.

Nuevas tendencias acerca de la meta del tratamiento

Esta metaanálisis llega poco después de que se hayan publicado resultados del estudio Sprint, indica Almudena Castro, presidenta de la Sección de Riesgo Cardiovascular de la Sociedad Española de Cardiología, quien recalca que siempre tiene más fuerza científica un estudio que un metaanálisis. Este trabajo siguió a 9.000 personas durante cuatro años asignadas a dos grupos: uno perseguía la reducción de la tensión máxima a menos de 14 (140 milímetros de mercurio); el otro, a 12. Los beneficios fueron tan claros para los que recibían un tratamiento para bajar la tensión más agresivo que a los 3,26 años se suspendió el estudio, y se pasó a todos los pacientes al grupo que perseguía el objetivo más estricto. “Con 120/80 hay una mejor supervivencia”.

Estas dos características (problemas renales o insuficiencia cardiaca) son parte de los matices que se aplican a las conclusiones del estudio. Plantea la oportunidad de dar medicación antihipertensiva a personas con unos valores de partida de este indicador considerados seguros, si su perfil general de riesgo cardiovascular (que incluye factores como la edad, tabaquismo, peso, niveles de actividad física, colesterol o si tienen diabetes) lo recomiendan, señala Liam Smeeth, de la London School of Hygiene & Tropical Medicine.

Fuentes:

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Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier @rigotordoc
Medicina Interna

Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.

Caracas. Venezuela.

http://rigobertomarcano.com

 

Rigoberto José Marcano Pasquier

Médico internista venezolano: 25a de graduado UCV! Tecnofílico. Ecléctico. Panel Physician de la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Coordinador de Twitter de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna. CEO de Medicina Preventiva Santa Fe. WebMaster de medicinapreventiva.info y medicinapreventiva.com.ve Fotógrafo aficionado: Instagram @rigobertomarcano

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