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La colocación de un marcapasos cerebral puede controlar la esquizofrenia | Por: @linternista

Aplicando Técnicas de Estimulación Cerebral Profunda (ECP), se puede mejorar la calidad de vida y liberar de su pesadilla a una persona que padezca de esquizofrenia.

Las personas que sufren de esquizofrenia están aisladas del mundo, no se relacionan con nadie, excepto con algunas personas. Su día a día es una auténtica tortura, puede sufrir de delirios y alucinaciones y estaba desconectado con la realidad.

Pero actualmente la doctora Iluminada Corripio, adjunta en Psiquiatría un junto a un equipo multidisciplinar de especialistas del Hospital de Sant Pau de Barcelona, España, logró, mediante técnicas ECP, mejorar esta condición en tan solo seis meses, lo cual le permite al paciente relacionarse sin problemas con su entorno. «Se puede decir que los síntomas en general (tanto las alucinaciones como su aislamiento) han remitido en un 35 %», aclaró Corripio.

Esta técnicas consistente en implantar electrodos en determinadas áreas del cerebro para corregir, mediante leves descargas eléctricas, las disfunciones detectadas, ya se han mostrado efectivas para el tratamiento de la enfermedad de Parkinson y los cuadros de depresión.

Hacia la cirugía

Cuando un paciente sufre de esquizofrenia, empeora su cuadro, no reacciona demostradamente a los tratamientos farmacológicos y y recae en numerosas oportunidades teniendo que ser recluido puede ser candidato a una intervención quirúrgica para que un equipo de neurocirujanos implante en el cerebro dos electrodos que liberan estímulos eléctricos para modificar la función cerebral alterada, lo que puede regularse mediante un pequeño marcapasos.

«De los electrodos sale un pequeño cable que va conectado al pequeño marcapasos que se coloca al paciente en la zona superior abdominal. Todo se instala al enfermo por vía subcutánea y no supone ninguna molestia para él», indicó el director del Servicio de Psiquiatría de Sant Pau, el doctor Enric Álvarez.

Costosa y complicada intervención

Esta intervención, que cuesta alrededor de 60.000 euros, dura unas ocho horas y requiere anestesia general y una semana de postoperatorio. Es una intervención invasiva pero es reversible. «Luego los pacientes pueden hacer vida normal y centrarse en el tratamiento para recuperar los años perdidos», explicó Molet.

Seis meses después de pasar por el quirófano, los denominados «síntomas positivos» como los delirios y las alucinaciones desaparecieron casi por completo y ahora el equipo médico se está centrando en disminuir «los síntomas negativos», en su mayoría psicológicos como el aislamiento del paciente y los hábitos de vida poco saludables, con el fin de normalizar su estilo de vida lo máximo posible.

«Hemos visto que mejorando los delirios mejora también el aislamiento de la paciente», añadió la doctora Corripio.

La estimulación cerebral en el caso de la esquizofrenia va dirigida a dos áreas determinadas del cerebro:

  • El núcleo accumbens, implicada en la regulación de la dopamina (los pacientes con esquizofrenia la producen en exceso)
  • El área subgenual, que en pacientes con determinadas patologías psiquiátricas está hiperactivada «de una forma aberrante».

Los pacientes deben seguir el mismo tratamiento farmacológico anterior a la intervención. «De lo contrario, la respuesta no podría atribuirse exclusivamente al neurotransmisor que llevan implantado», agregó la especialista.

Según Molet, «es demasiado pronto para tener resultados» y prevé operar a otros cinco entre este año y el próximo, dentro de un ensayo clínico que tiene el apoyo de las becas Fis del Instituto Carlos III y la colaboración de la Fundación para la Investigación y Docencia María Angustias Giménez (Fidmag).

La estimulación cerebral profunda se empezó a aplicar en el Sant Pau de forma pionera hace 15 años en enfermos de Parkinson, y después se extendió a pacientes con depresión gracias a sus buenos resultados y a la mejora de las técnicas de neuroimagen.

Esta trayectoria «ha sido esencial» para dar el salto a la esquizofrenia, que afecta a 400.000 españoles, presenta unas elevadas tasas de resistencia -de hasta el 40 por ciento- y requiere de nuevas alternativas a los fármacos, según Molet y Álvarez.

Siempre el perfil indicado para la estimulación cerebral profunda es el de «pacientes con delirios y alucinaciones que han agotado todas las posibilidades terapéuticas», como el caso de la primera mujer intervenida, concluyó Corripio. La facultativa del Sant Pau recordó que la tasa de recuperación de estos pacientes no llega al 17 por ciento.

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Fuente: ABC.es.

Daniel Ricardo Hernández

Comunicador Social

Comité editorial medicinapreventiva.info

Comité editorial de medicinapreventiva.info

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