Dietas de vegetarianas que pueden subir o bajar el riesgo de cardiopatía coronaria | Por: @linternista

Según un reciente estudio publicado el 17 de julio de 2017 en Journal of the American College of Cardiology para reducir el riesgo de cardiopatía coronaria no es suficiente consumir una dieta a base de vegetales, sino que los alimentos de esta dieta deben ser de gran calidad.

Los investigadores descubrieron, luego de dos décadas de seguimiento en más de 200.000 adultos, que el apego a una dieta a base de vegetales, rica en granos enteros, frutas, verduras, frutos secos y legumbres, se relacionó con un riesgo relativo de cardiopatía coronaria sustancialmente más bajo, en tanto que seguir una dieta a base de vegetales que incluyera alimentos menos saludables, como granos refinados y bebidas azucaradas, tuvo un efecto adverso.

“Considero que una contribución importante de este artículo tiene que ver con el mensaje de salud pública”, expresó la autora principal, Dra. Ambika Satija (Harvard School of Public Health, Boston, Estados Unidos). “El hecho de que una persona sea vegetariana o consuma más alimentos a base de vegetales, no necesariamente significa que lleve una dieta saludable. Es importante considerar la calidad de los alimentos que consume, más granos enteros en vez de granos refinados, más alimentos integrales en vez de jugos, esta es la dirección correcta a seguir”.

Asimismo, la autora señaló que este enfoque ya se refleja en las últimas Guías Dietéticas para Estadounidenses 2015-2020, que recomiendan enfocarse en alimentos ricos en nutrientes, de todos los grupos de alimentos.

La Dra. Alice Lichtenstein (Friedman School of Nutrition Science and Policy, Tufts University, en Boston, USA), fue vicepresidenta del comité de guías alimentarias de Estados Unidos. “Las guías informan que hay una serie de enfoques dietéticos diferentes, dieta mediterránea, DASH [Enfoques Dietéticos para Detener la Hipertensión], o vegetariana, que llevarán al mismo objetivo, y que no difieren de lo que se está hablando”, comentó la Dra. Lichtenstein sobre los hallazgos actuales.

“No importa qué tipo de dieta básica se consuma, sino que se ingieran más alimentos a base de vegetales, con lo cual se va a obtener un mejor resultado”, añadió la Dra. Lichtenstein. “Lo novedoso del estudio consiste en que no todas las dietas a base de vegetales son formuladas de igual manera, y es necesario aplicar determinado criterio para elegir los alimentos a base de vegetales que van a componer esa dieta, así como se aplica el criterio para los alimentos derivados de animales que se incluyen en la misma”.

Estudios previos han vinculado las dietas a base de vegetales con un menor riesgo de cardiopatía isquémica, y han clasificado estas dietas como vegetarianas, y no vegetarianas, y han tratado a todos los alimentos vegetales de la misma manera, señalan los investigadores en el artículo.

Para superar estas limitaciones y comprender cómo las reducciones graduales en los alimentos animales afectan la salud cardiovascular, la Dra. Satija y sus colaboradores analizaron datos de cuestionarios semicuantitativos de frecuencia de alimentos, que incluyeron alrededor de 133 alimentos, mismos que se recabaron cada 2 a 4 años, de 73.710 mujeres del Nurses’ Health Study (NHS), 92.329 mujeres en el NHS2 y 43.259 hombres del estudio Health Professionals Follow-Up.

Los datos se redujeron a 18 grupos alimentarios con tres categorías más amplias (alimentos vegetales saludables, alimentos vegetales menos saludables, y alimentos de origen animal), y luego los clasificaron en quintiles.

Se asignaron puntuaciones positivas para los alimentos vegetales saludables (granos enteros, frutas y verduras, frutos secos y legumbres, aceites vegetales, té y café) y se asignaron puntuaciones inversas a alimentos vegetales menos saludables (jugos de fruta, granos refinados, papas, bebidas azucaradas, dulces y postres), y alimentos animales (grasa animal, helado, carne, diversos alimentos a base de carne animal). Se sumaron las puntuaciones de grupo para crear índices de dieta a base de vegetales.

Los índices fluctuaron desde una mediana de 42-44 en el decil más bajo, hasta una mediana de 66-68 en el decil más alto. La ingesta de alimento de origen animal fluctuó desde 3-4 raciones por día en el decil más bajo, hasta 5-6 raciones diarias en el decil más alto.

Los participantes con las puntuaciones más altas en el índice dietético a base de vegetales (PDI), e índice dietético a base de vegetales saludable (hPDI) tenían más edad, eran más activos, más delgados, y con menos probabilidades de fumar, frente a los que tenían puntuaciones más bajas. Un dato inquietante fue que los grandes consumidores con un índice dietético a base de vegetales no saludable (uPDI) eran más jóvenes, menos activos, y tenían más probabilidades de fumar.

En el curso de 4’833.042 años-persona de seguimiento, 8631 participantes desarrollaron cardiopatía coronaria, definida como infarto de miocardio (IM) no mortal, y cardiopatía coronaria mortal.

Después del ajuste completo para covariables relevantes, el cumplimiento del índice dietético a base de vegetales se relacionó inversamente con la cardiopatía coronaria (hazard ratio [HR] 0,92 comparando las disminuciones en el extremo; IC 95%: 0,83 – 1,01). La interrelación fue moderada, pero la Dra. Satija señaló que esto es congruente, pues el índice dietético a base de vegetales es un conjunto y, por tanto, los participantes que tienen una mayor ingesta de alimentos vegetales tanto saludables como no saludables pueden tener una puntuación más alta en el índice dietético a base de vegetales.

“Esto nos lleva al hecho de pensar: Muy bien, eres vegetariano, pero si no sabemos la calidad de alimentos vegetales que estás consumiendo, desconocemos cuál va a ser tu perfil de riesgo para cardiopatía coronaria”, añadió la investigadora.

Sin embargo, cuando se analizaron por separado el índice dietético a base de vegetales saludable y el índice dietético a base de vegetales no saludable, la relación inversa fue considerablemente más potente para el índice dietético a base de vegetales saludable, disminuyendo el riesgo relativo de cardiopatía coronaria en 25% (HR: 0,75 en la comparación de los deciles extremos; IC 95%: 0,68 – 0,83; p < 0,001 para la tendencia). Al mismo tiempo, el índice dietético a base de vegetales no saludable se relacionó positivamente con un riesgo relativo 32% más alto de cardiopatía coronaria (HR: 1,32 al comparar los deciles extremos; IC 95%: 1,20 – 1,46; p < 0,001 para la tendencia).

Analysis of the dose-response relationship of (A) the plant-based diet indices and (B) animal, healthy plant, and less healthy plant foods with CHD incidence was carried out after combining all 3 cohorts. Adjusted for age, smoking status, physical activity, alcohol intake, multivitamin use, aspirin use, family history of coronary heart disease (CHD), margarine intake, baseline hypertension, hypercholesterolemia, and diabetes, and updated body mass index. Also adjusted for post-menopausal hormone use in NHS (Nurses’ Health Study) and NHS2 and for oral contraceptive use in NHS2. Energy intake was additionally adjusted when analyzing the plant-based diet indices. The 3 plant-based diet indices were examined in separate models. The 3 food categories (healthy and less healthy plant foods, and animal foods) were simultaneously included in the same model. For the unhealthful plant-based diet index (uPDI), p for test of curvature ¼ 0.01 and p for nonlinear association is <0.001.
The p values for test of curvature for overall plant-based diet index (PDI) ¼ 0.25, for healthful plant-based diet index (hPDI) ¼ 0.82, for animal foods ¼ 0.58, for healthy plant foods ¼ 0.99, and for less healthy plant foods ¼ 0.74. The p values for linearity ¼ 0.004 for animal foods, 0.001 for PDI, and <0.001 for hPDI, less healthy plant foods, and healthy plant foods. HR ¼ hazard ratio..

Las relaciones del índice dietético a base de vegetales saludable, y el índice dietético de vegetales no saludable, con el riesgo de cardiopatía isquémica, fueron congruentes en los diferentes grupos de edad, índice de masa corporal (BMI), antecedente familiar de cardiopatía isquémica, y género.

Las relaciones de los dos índices fueron significativamente más potentes entre los participantes más activos, que en los menos activos (p para la interacción = 0,002 para ambos), un hallazgo que debe interpretarse con cautela. “No sabemos exactamente lo que está ocurriendo, y sería bueno analizar una intervención física, y modificaciones en la dieta, a fin de observar qué sucede ante esto”, señaló la autora.

The hazard ratios (HRs) and p values for men and women were obtained after combining all 3 cohorts. All other HR and p values were obtained by pooling estimates from the 3 cohorts using a fixed-effects model. Adjusted for age, smoking status, physical activity, alcohol intake, multivitamin use, aspirin use, family history of coronary heart disease (CHD), margarine intake, energy intake, baseline hypertension, hypercholesterolemia, and diabetes, and updated body mass index. Also adjusted for post-menopausal hormone use in NHS (Nurses’ Health Study) and NHS2 and for oral contraceptive use in NHS2. BMI ¼ body mass index; CI ¼ confidence interval; hPDI ¼ healthful plant-based diet index; MET ¼ metabolic equivalent task; uPDI ¼ unhealthful plant-based diet index.

Para cuantificar el beneficio del índice dietético a base de vegetales saludable debido a la menor ingesta de carne roja, el modelo final se ajustó de manera individual para la carne roja, y los resultados en gran parte no se modificaron (HR: 0,93 para los deciles del índice dietético a base de vegetales extremos; IC 95%: 0,84 – 1,03).

“Para las personas que desean mejorar sus dietas, que quieren tener una dieta vegetariana o vegana, pero que consideran que el cambio es demasiado extremo, o que no podrán hacer este enorme cambio en el estilo de vida, esta es una buena noticia”, expresó la Dra. Satija.” Aun cuando reduzcan la cantidad de alimentos de origen animal a un par de raciones por día, se beneficiarán por lo que respecta al riesgo de cardiopatía isquémica”.

En un editorial complementario, el Dr. Kim Allan Williams, y la Dra. Hena Patel (Rush University Medical Center, Chicago, USA) coinciden en que no es una proposición de todo o nada: “Así como el ejercicio físico es un proceso continuo, tal vez iniciar con pequeños cambios alimentarios en vez de grandes cambios, sería más alentador y sostenible”.

Aunque el estudio no puede abordar los beneficios de una dieta puramente vegana, señalan que “se suma a la evidencia de grados de adhesión a un índice dietético a base de vegetales general con incidencia de cardiopatía coronaria, de manera que se podría proponer un enfoque basado en riesgo para la prescripción del índice dietético a base de vegetales: Prevención secundaria después de complicaciones cardiovasculares, y pacientes con alto riesgo que tengan una recomendación más sólida para un índice dietético a base de vegetales saludable estricto”.

Por último, si bien una dieta a base de vegetales es más sostenible desde el punto de vista ambiental, los doctores Williams y Patel señalan las posibles implicaciones de una dieta más sana en los costos para la atención a la salud corriente abajo. “Si, por ejemplo, la adopción generalizada de la nutrición a base de vegetales redujera la incidencia de hipertensión a 25% de la tasa actual, esto podría dar lugar a ahorros de cerca de 30% del presupuesto de Medicare“.

Referencias:

  1. Satija A, Bhupathiraju SN, Spiegelman D, Chiuve SE, y cols. Healthful and unhealthful plant-based diets and the risk of coronary artery disease in US adults. J Am Coll Cardiol. 2017; 70:411-422. Resumen
  2. Williams KA, Patel H. Healthy plant-based diet: What does it really mean? J Am Coll Cardiol. 2017; 70:423-425. Editorial

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