Demuestran cómo es el proceso neuronal de descomposición de grasas | Por: @linternista

La hormona leptina, es la que controla el peso a nivel cerebral y permite para regular la ingesta de alimentos y el metabolismo.

Y hasta ahora no se sabía cómo el cerebro enviaba señales al tejido adiposo para inducir la descomposición de las grasas.

Pero, actualmente un estudio publicado en Cell, realizado por el equipo de Ana Domingos, del Instituto Gulbenkian de Ciencia (Portugal), en colaboración con el grupo de Jeffrey Friedman, de la Universidad Rockefeller (EE.UU.) demostró una dependencia entre el tejido graso y el sistema nervioso, donde la estimulación directa de las neuronas en la grasa es suficiente para inducir la descomposición de las mismas.

Estos hallazgos, establecen las bases para el desarrollo de novedosas terapias contra la obesidad.

En el cuerpo humano el tejido graso constituye entre el 20 y el 25% de su peso, almacenando energía en forma de triglicéridos. Hace 20 años, Friedman y sus colegas identificaron la hormona leptina, la cual es producida en las células grasas en cantidades que son proporcionales a la cantidad de grasa y que informa al cerebro sobre cuánta grasa está disponible en el cuerpo.

La hormona funciona como una señal neuroendocrina que preserva la masa grasa del cuerpo en un rango relativamente estrecho de variación: a niveles bajos de leptina aumentan el apetito y reducen el metabolismo basal, mientras que a niveles altos de leptina mitigan el apetito y promueven la descomposición de las grasas.

Pero, hasta ahora no se conocían los circuitos implicados en este bucle neuroendocrino, de cuál era la forma en que la acción de la leptina en el cerebro envía las señales de vuelta a la grasa.

El equipo de Domingos combinó una variedad de técnicas para establecer funcionalmente que el tejido adiposo blanco está inervado.

“Disecamos estas fibras nerviosas de la grasa del ratón y mediante marcadores moleculares identificamos estas neuronas como simpáticas”, aclara la experta, para quien lo más notable es que cuando usaron una técnica de imagen ultrasensible en el tejido adiposo blanco intacto de un ratón vivo, vieron que estas terminales nerviosas simpáticas pueden encapsular células de grasa.

Luego, los científicos emplearon ratones modificados genéticamente, cuyas neuronas simpáticas podían activarse mediante la luz azul.

Roksana Pirzgalska, autora del estudio, explica: “Utilizamos una poderosa técnica llamada optogenética, para activar localmente estas neuronas simpáticas en las almohadillas de grasa de los ratones y observamos la descomposición de las grasas y la reducción de la masa grasa”.

“La activación local de estas neuronas conduce a la liberación de norepinefrina, un neurotransmisor que desencadena una cascada de señales en las células de grasa que conducen a la hidrólisis de las grasas. Sin estas neuronas, la leptina es incapaz de provocar la descomposición de la grasa”, agrega Domingos.

Las conclusiones y los siguientes pasos están claros para Domingos. “Este resultado ofrece nuevas esperanzas para el tratamiento de la resistencia central a la leptina, un trastorno en el que los cerebros de las personas obesas son insensibles a la leptina”, asegura.

A ello, Friedman agrega que “estos estudios añaden una nueva e importante pieza del rompecabezas que permite a la leptina inducir la pérdida de grasa”.

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Fuente: ABC.

Daniel Hernández

Comunicador Social

Daniel Ricardo Hernández

Comunicador social con experiencia en prensa escrita y digital. Actualmente dedicado al manejo de Redes Sociales y amante del fitness.

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