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Cinco populares dietas que son potencialmente peligrosas para la salud | Por@linternista

Cada vez aparecen más dietas que prometen resultados casi milagrosos y sin apenas esfuerzo, con recomendaciones descabelladas que pueden llegar a ser perjudiciales para nuestra salud. Siempre hay que tener en cuenta que para que una dieta de adelgazamiento sea equilibrada debe incluir una cantidad adecuada de todos los nutrientes necesarios para mantener un buen estado de salud y poder realizar nuestras actividades diarias.

Para identificar una dieta dañina o de las llamadas «milagro», la doctora Myriam Belmar, del servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Vithas Nisa Pardo Aravaca recomienda evitar aquellas dietas con ausencia de fundamento que apoye su seguridad o eficacia, que contradicen a colectivos sanitarios y no se basan en conocimientos consolidados científicamente.

Estos son los efectos perjudiciales de cinco dietas que gozan de gran popularidad:

1. La dieta paleolítica o «dieta paleo»: Esta dieta está basada en lo que comían nuestros antepasados, cazadores y recolectores, es decir, carne, pescado, frutas, verduras, hortalizas, huevos, frutos secos, semillas, flores y brotes. Excluye pan, cereales, pasta, galletas y alimentos procesados.

Los defensores de esta opción aseguran que es la manera más sana de comer ya que se eliminan los alimentos refinados, grasas trans y alimentos procesados que abundan en nuestra alimentación actual.

EFECTOS NEGATIVOS SOBRE LA SALUD: La dieta puede resultar interesante si consideramos el argumento de suprimir los alimentos procesados, azúcares refinados y grasa trans, pero sostenida en el tiempo y sin control médico, puede resultar perjudicial para la salud.

No tomar cereales, féculas y legumbres supone una carencia de vitaminas del grupo B que pueden alterar nuestro sistema nervioso, e incluso precipitar estados de ansiedad, insomnio, debilidad, cansancio e irritabilidad.

Siempre que no se tengan intolerancias médicamente probadas, la leche y el resto de lácteos son fundamentales para una dieta equilibrada. Son la mejor fuente de calcio y constituyen la base para mantener unos huesos fuertes, prevenir la osteoporosis, lesiones y fracturas en la edad adulta.

Si se abusa libremente del consumo de proteína animal, huevos y aceite, podemos incrementar los niveles de colesterol en sangre y aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, cálculos biliares y renales.

2. Dieta sin gluten: El gluten es un conjunto de proteínas que está presente en los cereales como el trigo, pero también en la cebada, la avena y el centeno. Los pacientes que tienen intolerancia al gluten deben suprimir de su dieta todos los alimentos que lo contengan, pero actualmente, no está demostrado científicamente que las personas SIN enfermedad celiaca deban retirarlo de su alimentación porque pueda resultar tóxico en su organismo o generar problemas de inflamación o aumento de peso.

EFECTOS NEGATIVOS SOBRE LA SALUD: Los defensores de estas dietas aseguran que retirar el gluten de su alimentación les ha ayudado a bajar de peso, tener mejores digestiones y sentirse menos pesadas. Es cierto que muchos de los alimentos que contienen gluten son también alimentos bastante calóricos, como la bollería industrial, las pizzas, los cereales azucarados, pan de molde… Evidentemente, si se sustituyen estos alimentos por otros más frescos y saludables, será más fácil controlar el peso, pero esto es independiente del hecho de que contengan o no gluten.

De manera sostenida en el tiempo, un régimen basado en alimentos sin gluten no es adecuada para las personas que no son intolerantes a esta proteína. No tiene por qué hacernos adelgazar o mantener el peso, y no hay estudios médicos que lo sustenten.

Algunos alimentos de los llamados «sin gluten» son ricos en azúcares y grasas trans, que les son añadidas para hacerlos más apetecibles y palatables tras retirar el gluten de su composición, pero que resultan más perjudiciales para la salud e incluso cuentan con mayor contenido calórico.

Sin un riguroso control médico, la falta de fibra es otro de los problemas presentes en una dieta sin gluten, así como la deficiencia en otras vitaminas y minerales que aportan estos cereales y que son imprescindibles para el correcto funcionamiento de las funciones vitales.

3. La dieta Atkins: Reduce la ingesta de carbohidratos (fruta, pasta, arroz, legumbres…) al mínimo. Solo están permitidos los alimentos bajos en hidratos de carbono como las verduras seleccionadas y la lechuga y se pueden ingerir tantos alimentos ricos en proteínas y grasas como se quiera, lo que incluye el pescado y la carne, pero también las mantequillas, embutidos, frutos secos, huevos y aceites en general. Se permite la hidratación con agua y tés.

EFECTOS NEGATIVOS SOBRE LA SALUD: aunque con este régimen se puede perder peso rápidamente, resulta gravemente perjudicial para la salud por varias razones.

La ingesta de tantas cantidades de alimentos de origen animal, aportan al final más cantidad de grasas y, por tanto, aumentan en nuestra sangre los niveles de colesterol, lo que puede derivar en problemas cardiovasculares acorto/largo plazo.

El exceso de proteínas puede dañar el correcto funcionamiento de riñón y el hígado, que las metabolizan, favoreciendo la aparición de cólicos nefríticos o biliares.

La dieta no aporta a penas calcio ni otras vitaminas y minerales que contienen las frutas y verduras, y que son imprescindibles para llevar a cabo nuestras reacciones metabólicas

La severa carencia de hidratos de carbono que conlleva este régimen puede producir estados de ansiedad y consumo compulsivo de alimentos, que puede generar el llamado efecto «rebote».

4. La dieta Dukan: Como la opción Atkins, es una dieta hiperproteica que también promete rápida pérdida de peso en poco tiempo basándose en la privación de hidratos de carbono, aunque no de manera tan estricta como la anterior. Se compone de cuatro fases, cuya duración depende del peso que queramos alcanzar.

En la primera fase solo se permiten alimentos ricos en proteínas y tiene una duración máxima de diez días. En la segunda fase se alternan los días solo con proteínas con días en los que se permite la ingesta de verduras. Cuando has llegado al objetivo deseado, comienza la tercera fase, en la que se estabiliza tu peso. Poco a poco, se van comiendo más alimentos ricos en carbohidratos. Finalmente, en la cuarta fase se vuelve a comer con normalidad.

EFECTOS NEGATIVOS SOBRE LA SALUD: el Ministerio de Sanidad y Consumo alertó de la dieta Dukan como peligrosa para la salud, especialmente para las personas con problemas en los riñones o en el hígado.

El consumo abundante de proteínas puede sobrecargar el funcionamiento del riñón e hígado e inducir fallos en estos órganos o precipitar la formación de cálculos nefríticos y biliares.

Pueden aumentar los niveles de colesterol en sangre por el incremento de la ingesta de grasas de origen animal, con el consiguiente riesgo de ascenso de la tensión arterial y accidentes cardio y cerebrovasculares.

La falta de fibra desencadena graves problemas de estreñimiento. La reducción de vitaminas y minerales que forman parte de los lácteos, cereales, féculas y legumbres puede producirnos cansancio y menor rendimiento físico y mental.

5. Las dietas relámpago o «dietas exprés»: La base fundamental es ingerir solo un alimento concreto a lo largo del día. El alimento seleccionado estará presente en todas las comidas. Como ejemplos se pueden citar la dieta de la alcachofa, de la piña, del vinagre de manzana o del sirope de arce. Estas opciones prometen una rápida pérdida de peso en poco tiempo y aseguran efectos desintoxicantes, depurativos y diuréticos.

EFECTOS NEGATIVOS SOBRE LA SALUD: Seguir estas dietas de manera prolongada:

Puede causar graves estados carenciales, pues un solo alimento no contiene todos los nutrientes necesarios para el organismo.

La pérdida de peso se produce a costa de la masa muscular y la pérdida de agua corporal que se recupera rápidamente en cuanto retome una alimentación normal.

Es excesivamente restrictiva por lo que resulta monótona, aburrida y poco sostenible a largo plazo.

Quien la realiza corre un gran riesgo de padecer ataques de hambre, problemas de ansiedad, daños hepáticos, renales y cardiovasculares por carencia de vitaminas y minerales, y pérdida de masa muscular que conduce al debilitamiento del sistema inmunológico, por lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades.

Aunque, inicialmente, la pérdida de peso puede ser muy llamativa, estos kilos son fácilmente recuperables en cuanto el paciente vuelve a sus hábitos nutricionales habituales.

Fuente: abc.es

Comité editorial medicinapreventiva.info

Comité editorial de medicinapreventiva.info

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