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Hay quien tiene más habilidad para imaginar olores, no todos pueden hacerlo | Por: @linternista

Según un grupo de expertos, las personas con mayor índice de masa corporal tienen especial capacidad para imaginar esencias: El inconfundible olor de unas cotufas o el dulce aroma de un ramo de rosas.

Imaginar olores no es fácil. Hay quien tiene más y menos habilidad para ello. «Todos podemos traer a nuestra mente la imagen de un lugar, pero no ocurre lo mismo con los olores», argumenta Barkha Patel, uno de los investigadores implicados del laboratorio John B. Pierce y de la Escuela de Medicina de Yale, en New Haven, Estados Unidos. Con el objetivo de analizar esta cuestión, este equipo de especialistas puso en marcha un estudio basado en cuestionarios.

Los participantes tenían que imaginar señales visuales y olfativas. Después, los autores examinaron la intensidad de dichos signos. Al finalizar el trabajo, observaron que las personas con mayor índice de masa corporal (IMC) tenían mayor habilidad para proyectar los aromas. Imaginaban olores con más vehemencia, tanto de alimentos como un bizcocho recién salido del horno, como de otro tipo de fragancias no relacionadas con la gastronomía.

Tal y como exponen los responsables de este estudio, «esto plantea la posibilidad de que las diferencias en la capacidad de recrear olores e imágenes, especialmente las esencias culinarias, podrían promover el antojo por comer determinados alimentos».

Los investigadores basaron su estudio en la teoría de la intrusión elaborada del deseo (de Kavanagh). Esta hipótesis da un lugar muy importante a la imaginación en la explicación de la ansiedad por la comida y plantea herramientas para controlar estos ‘anhelos’ culinarios. Según esta teoría, la creación de imágenes mentales estimula y mantiene vivos los caprichos gastronómicos. En la misma línea, los autores de este trabajo querían comprobar hasta qué punto podía ocurrir lo mismo con las esencias. Dado que la relación con los antojos alimentarios es positiva, señalan los autores, «podría intensificar el efecto de las imágenes en la ansiedad por comer», ya que a la fotografía se suma el olor de la tarta, por ejemplo.

«Estos resultados muestran la necesidad de plantear un enfoque más individual de los factores que pueden incrementar el riesgo de sobrepeso», apunta Patel, autor principal de esta investigación.

Fuente: El Mundo.

Daniel Ricardo Hernández

Comunicador Social

Comité editorial medicinapreventiva.info

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