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Hepatitis B: un virus responsable de 800.000 muertes anuales en todo el planeta | Por: @linternista

La hepatitis B, una enfermedad que según las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), padecen más de 240 millones de personas y que es responsable de cerca de 800.000 muertes cada año en todo el planeta.

La razón para esta gran prevalencia y mortalidad se explica por la gran capacidad infecciosa del virus de la hepatitis B –o VHB, hasta 100 veces más infeccioso que el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)– y por la facilidad de transmisión de la enfermedad –el VHB se transmite a través de cualquier fluido corporal, caso de la sangre o la saliva–.

Y asimismo, porque aun actualmente no existen tratamientos que consigan erradicar el virus, por lo que si bien son capaces controlarlo, puede acabar resurgiendo una y otra vez y provocar, entre otras patologías, una cirrosis o un cáncer hepático. Sin embargo, un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra (Suiza) ha identificado uno de los mecanismos que hacen que este virus sea tan difícil de matar, lo que abre la puerta al desarrollo de nuevos tratamientos más específicos y eficaces frente a la hepatitis B.

Concretamente, el estudio, publicado en la revista «Nature», describe los mecanismos defensivos que activa nuestro organismo para evitar la reproducción del VHB y, finalmente, destruirlo. Pero como explica Michel Strubin, director de la investigación, «si la historia acabara aquí entonces el virus dejaría de existir. Y así sería si no contara con una gran capacidad adaptativa. Al final, el virus siempre acaba contraatacando».

Defensas a la ‘basura’

El organismo humano es capaz de producir un gran número de proteínas defensivas para luchar contra los virus. Y entre las mismas, deben destacarse los denominados ‘factores de restricción’, proteínas del sistema inmune innato que constituyen la primea línea de defensa frente a las infecciones víricas. Sin embargo, se desconoce si nuestro sistema inmunitario cuenta con algún factor de restricción específico para combatir el VHB.

Una vez infectada una célula hepática, el genoma circular del VHB se aloja en el núcleo celular, en el que convive junto a los cromosomas y espera su momento para dividirse, formar nuevos virus y expandirse a otras células.

Y llegados a este punto, ¿cómo responde el organismo? Pues según muestra el nuevo estudio, los seres humanos contamos con un complejo proteínico denominado ‘Smc5/6’ que es capaz de reconocer el genoma del VHB y actúa como un factor de restricción para prevenir la producción de nuevos virus.

En definitiva, el virus se encuentra aislado en el núcleo celular y pierde su capacidad infecciosa, por lo que es solo cuestión de tiempo que acabe siendo destruido. ¿Fin de la historia? Ni mucho menos. Como indica Michel Strubin, «el virus contraataca produciendo una proteína de pequeño tamaño, la ‘proteína X’, cuya función es destruir el complejo proteínico Smc5/6. Más concretamente, la proteína X tiene la habilidad de transportar al Smc5/6 a una parte de la célula que actúa como cubo de basura, con lo que se deshace de ella».

Por tanto, y en ausencia de Smc5/6, el VHB es capaz de producir nuevas partículas virales e infectar las células hepáticas circundantes.

Todos contra la ‘proteína X’

Además de profundizar en el conocimiento de los mecanismos del VHB, el estudio abre la puerta al desarrollo de tratamientos específicos para combatirlo. Es decir, los estudios deberán centrarse en el diseño de fármacos que sean capaces de anular la proteína X para, así, prevenir que el virus pueda escapar de las defensas celulares.

Como apunta Simon Fletcher, de Gilead Sciences y responsable de la verificación de la existencia de la proteína X en modelos in vivo, «entender cómo funciona este mecanismo nos ofrece nuevas posibilidades terapéuticas. Ya se han puesto en marcha estudios para aplicar este descubrimiento fundamental y desarrollar fármacos inhibidores que puedan inhibir esta proteína X».

Es más; los autores creen que este nuevo descubrimiento también es aplicable a otros virus que, como el VHB, tienen un genoma circular independiente de los cromosomas celulares, caso de los virus del herpes y del papiloma humano. Así, y de confirmarse esta posibilidad, tan solo sería cuestión de desarrollar fármacos que actuaran contra las proteínas que, como la proteína X del VHB, anulan el complejo Smc5/6 para, de una vez por todas, erradicar estos virus del organismo.

Fuente: abc.es

 

Comité editorial medicinapreventiva.info

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