El problema de la procrastinación. Claves para vencerla | Por: @linternista

¿Por qué aplazamos lo que debemos y a veces hasta queremos hacer? ¿Por qué la procrastinación es un problema tan común?  y según los expertos afecta a muchos y particularmente a los estudiantes y académicos.

Según el psicólogo Tim Pychlyl, de la Universidad de Carleton en Canadá, quien es parte de un grupo de investigación sobre la procrastinación, asegura que “en la actualidad es el problema más grave en la educación, es más frecuente de lo que parece  y es un problema muy serio”,  que la mayoría pueden padecer.

Este grupo de expertos ha estado enfocado en estudiar este problema y su evolución durante 20 años, con datos de todo el mundo, para “tratar de entender por qué a veces nos convertimos en nuestro peor enemigo con retrasos innecesarios y voluntarios” de nuestras tareas y actividades.

Dejarlo para luego: mañana lo hago

En una interacción por Youtube que recientemente superó 170.000 visitas, en la que Pychlyl imparte consejos a estudiantes sobre cómo dejar de procrastinar, señala que dejar algo para después afecta las calificaciones, la salud mental y física y aumenta el índice de abandono escolar.

Pero no solo son los estudiantes sino los profesores que también sufren del mismo mal, como atestigua la cantidad de entradas en Twitter hablando de la batalla entre calificar exámenes y ver series de televisión, y sobre lo que se conoce como la “culpa del escritor”: la sensación de que eres egoísta, idealista e irresponsable por ponerte a escribir cuando podrías estar haciendo algo más rentable y práctico con tu tiempo.

Y ahora con más gente estudiando on line, el problema se ha agravado ya que con sólo un clic, puedes reemplazar el ensayo que estás escribiendo con un video de un gato estornudando o el álbum de fotos de tus  vacaciones.

Aclarando el concepto

“Procrastinación es tomar la decisión de no hacer algo a pesar de que sabes que a largo plazo será peor”, dice Pychyl.

Aclara que no es lo mismo atrasar intencionalmente algo, y que no es un asunto de manejo de tiempo, sino una incapacidad de controlar nuestras emociones e impulsos.

“Cuando procrastinamos, estamos tratando de mejorar nuestro estado de ánimo evitando hacer algo que nos parece desagradable”, señala.

“Es parecido a emborracharse o comer para consolarse: es una estrategia que nos hace sentir mejor al distraernos con un placer de corto plazo y olvidándonos del problema”.

¿Qué podemos hacer?

La procrastinación es más común entre la gente más impulsiva, propensa al perfeccionismo, abrumada por las expectativas que tienen los otros de ella y temerosa del fracaso.

Afecta más a los jóvenes, pues las personas solemos controlar mejor nuestras emociones a medida que el cerebro se desarrolla. Pero, hay esperanzas para los jóvenes y los ya no tan jóvenes que dejamos todo para mañana.

Pychyl basándose en su investigación con la psicóloga Fuschia Sirois de la Universidad de Sheffield, asegura que todos podemos reducir la procrastinación siguiendo los pasos a continuación:

1. Practica técnicas como de meditación y mindfulness para controlar tus pensamientos negativos

“Usando las técnicas de mindfulness o conciencia plena podemos reconocer que no tenemos ganas de hacer algo sin juzgar ese sentimiento, y luego nos ayuda a acordarnos por qué es importante realizar la tarea y comprometerse a empezarla”, señala el psicólogo.

“Después, cuando hemos progresado en la tarea, nos sentimos mejor y eso hace que sea más fácil continuar”.

Por ejemplo, sir Anthony Seldon, vicerector de la Universidad de Buckingham, Inglaterra, introdujo sesiones de mindfulness para profesores y estudiantes para combatir la procrastinación.

2. Divide la tarea en pasos claros y manejables

A veces una de las razones por las que aplazamos lo que debemos hacer es que las metas que nos proponemos a menudo son muy grandes y vagas, lo que las hace intimidantes y desagradables.

Así, en vez de proponerte “ponerme en forma” o “escribir una novela” prométete “ponerme el atuendo de trotar” o “decidir el nombre del personaje principal”.

En la Universidad de Warwick, Paul Roberts conduce talleres de mapeo mental para estudiantes y la técnica les enseña a dividir tareas difíciles en los pasos necesarios para completar sus proyectos y dice que les ayuda a superar la inercia y por ello dejan de procrastinar.

3. No te autocastigues

La investigación de Pychyl muestra que los estudiantes que se perdonan por procrastinar tienden a no volverlo a hacer en su próxima tarea.

4. Apóyate en las buenas costumbres y hábitos

Pychyl señala que él logró finalmente obedecer las órdenes de su dentista de limpiarse los dientes con seda dental al combinarla con el hábito de cepillarse los dientes.

Se comprometió a poner la seda dental en frente cada vez que se cepillaba los dientes y en poco tiempo empezó a usarla sin siquiera pensarlo.

5. Conéctese con su “yo futuro”

Cuando le mostraron a un grupo de personas sus retratos digitalmente envejecidos, y les pidieron que asignaran dinero para cuando se retiraran, muchos tendieron a dar sumas más altas que antes de que les mostraran las imágenes, pues sentían un lazo más fuerte con sus “yo futuros”.

Suponga que tiene que entregar un trabajo a las 9 a.m., e imagínese a si mismo a las 2 a.m. tratando desesperadamente de terminarlo, esto podría impulsarlo a empezar a hacerlo más temprano y con tiempo.

6. Entienda por qué  importa lo que va a hacer

La procrastinación a menudo refleja un problema existencial más profundo de lo que parece y es de falta de identidad o dirección en la vida.

Cuando la tarea nos parece muy aburrida o poco significativa, hay que no olvidar la razón por la que se está haciendo algo y cómo encaja con tus ambiciones.

Es como recordar que escribir un buen ensayo ayudará para conseguir un diploma, que es indispensable para realizar tu sueño de ser doctor. Pensando de esa manera, el beneficio a largo plazo de hacer el trabajo puede reducir el placer a corto plazo de distraerse.

Divulgación de medidas

Si estos pasos son efectivos como señala la investigación, deberían enseñarse en todas las escuelas, universidades y lugares de trabajo. Así ya muchas universidades ya producen guías sobre la procrastinación para estudiantes.

Pychyl critica que muchas siguen enfocándose en la habilidad para manejar el tiempo, más que en atacar las razones de fondo.

“Los profesores deben evaluar cómo se están sintiendo los estudiantes y ayudarlos a entender por qué están dejando las cosas para después”, agrega.

“Si pueden aprender a manejar sus emociones, será una gran ayuda en todas las áreas de sus vidas”, concluye el experto.

Fuente: BBC Mundo

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