Actividades mentalmente estimulantes disminuyen el riesgo de deterioro cognitivo leve | Por: @linternista

Según señala un nuevo estudio que fue publicado el 30 de enero en la versión electrónica de JAMA Neurology, que amplía lo presentado antes del Congreso de la American Academy of Neurology del año pasado, realizar actividades comunes que estimulan la mente a una edad avanzada puede disminuir el riesgo de deterioro cognitivo leve (DCL).

El estudio de cohortes de casi 2000 individuos con una media de edad de 77 años, y que eran cognitivamente normales al inicio, demostró que los que participaban en manualidades y actividades sociales, jugaban juegos y utilizaban la computadora, tenían 22% a 30% menos probabilidades que los no participantes de desarrollar deterioro cognitivo leve por primera vez hasta los cuatro años subsiguientes.

Las relaciones entre la disminución del riesgo de deterioro cognitivo leve y el uso de computadora o ser socialmente activos también fueron significativas en los que eran portadores del alelo de la apolipoproteína E (APOE) є4.

“Pensé que estos niveles de significancia en la reducción del riesgo gracias a las actividades era impresionante, realmente”, dijo el autor principal Dr. Yonas E. Geda, profesor de la Escuela de Medicina de la Clínica Mayo en Scottsdale, Arizona.

“Creo que el principal mensaje fundamental es que nunca es demasiado tarde para realizar estas actividades simples que son tan accesibles”, agregó el Dr. Geda.

Actividades “naturales”

El Dr. Geda señaló que si bien la investigación previa ha analizado los vínculos entre las actividades mentalmente estimulantes y el riesgo de deterioro cognitivo leve, este grupo quería evaluar si realizarlas a una edad avanzada podría tener un efecto.

“Queríamos analizar actividades simples accesibles  ―no costosas o complejas, o cosas complicadas― en adultos de edad avanzada”, explicó el Dr. Geda. “Muchas personas piensan que tienen que obtener juegos costosos, etcétera, pero queríamos analizar las actividades que pueden realizarse en el entorno natural de una persona de edad avanzada”.

Los investigadores evaluaron una cohorte de 1929 individuos (50,4% mujeres) que estaban participando en el Estudio del Envejecimiento de la Clínica Mayo basado en la población, que se está realizando. Todos los participantes tenían un mínimo de 70 años de edad y fueron objeto de seguimiento para determinar si desarrollaban deterioro cognitivo leve por primera vez (media de seguimiento: 4 años).

Se utilizaron los cuestionarios para medir la cantidad de actividades mentalmente estimulantes realizadas durante el año previo. La participación regular se definió como efectuar la actividad al menos una a dos veces por semana, en tanto que la no participación (grupo de referencia) se definió como realizar la actividad dos a tres veces por mes o menos.

Durante la mediana de seguimiento, 456 miembros de la cohorte desarrollaron deterioro cognitivo leve por primera vez. Después del ajuste con respecto a género sexual, edad y nivel educativo, el uso frente al no uso de la computadora se asoció significativamente a una disminución del riesgo de deterioro cognitivo leve (Hazard ratio [HR]: 0,70; IC 95%: 0,57 – 0,85; p < 0,001).

El Dr. Geda reiteró que el uso de computadora en este caso no significaba un tipo específico de programa sino el uso cotidiano, como correo electrónico, navegar en la red y hacer compras.

Por lo demás, señaló que las computadoras se deben utilizar con moderación “y no durante dos a tres horas en una sesión, sin tomar un descanso cada media hora”.

Otras actividades relacionadas con una disminución en el riesgo de deterioro cognitivo leve fueron las siguientes:

  • Actividades sociales o en grupo, como ir al cine (HR: 0,77; p = 0,009);
  • Jugar juegos, como cartas, damas y canasta (HR: 0,78; p = 0,01); y
  • Manualidades, como tejer (HR: 0,72; p = 0,004).

“En el caso de las manualidades, creo que se trata de la coordinación psicomotriz. La destreza de los dedos es coordinada por los ganglios basales”, señaló el Dr. Geda. “Y creo que tejer y bordar podría estimular varias zonas del cerebro, incluida la zona motora coordinadora”.

Aunque la lectura de libros también demostró una señal de disminución del riesgo, la relación no fue significativa (HR: 0,83; p = 0,06).

El análisis adicional, después de estratificar según tipo de alteración cognitiva, demostró que las manualidades, el uso de computadoras y las actividades sociales se relacionaron con una disminución del riesgo de deterioro cognitivo leve amnésica por primera vez (HR: 0,76, 0,75 y 0,74, respectivamente).

Sin embargo, una disminución del riesgo de deterioro cognitivo leve no amnésica por primera vez, se encontró únicamente para los que participaron en el uso de la computadora con regularidad (HR: 0,42).

Expresión de APOE є4

Al estratificar la expresión de APOE є4, los investigadores descubrieron que 26,7% de todos los participantes eran portadores. En el subgrupo de no portadores, las actividades de manualidades y el uso de computadoras se asociaron en grado significativo a una disminución del riesgo de deterioro cognitivo leve (HR: 0,65 y 0,73, respectivamente).

En el subgrupo de portadores de APOE є4, se encontraron menos asociaciones de riesgo para quienes participaban con regularidad en el uso de la computadora (HR: 0,65) o en actividades sociales (HR: 0,62).

Los investigadores observaron que debido a la naturaleza observacional del estudio no se pueden establecer conclusiones sobre la causa y el efecto y “no pueden descartar una explicación de ‘causalidad inversa’ (es decir, es posible que los participantes que tienen más riesgo de deterioro cognitivo leve tengan menos probabilidades de realizar actividades que estimulan la mente)”.

De todas maneras, considerando el diseño riguroso y a gran escala del estudio, así como los resultados similares de estudios previos más pequeños, “podemos concluir que las relaciones observadas en nuestro estudio son reales”, señalan en su artículo.

“Los médicos deben tener presente que nunca es demasiado tarde recomendar a sus pacientes que participen en estos tipos de actividades simples, que están disponibles en la vida cotidiana”, añadió el Dr. Geda.

Referencias

  1. Krell-Roesch J, Vemuri P, Pink A, Roberts RO, y cols. Association Between Mentally Stimulating Activities in Late Life and the Outcome of Incident Mild Cognitive Impairment, With an Analysis of the APOE ε4 Genotype. JAMA Neurol. Publicado en versión electrónica el 30 de enero de 2017. Resumen

Fuente: espanol.medscape.com

Comité editorial medicinapreventiva.info

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