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Tres sencillos tips para alcanzar el bienestar | Por: @linternista

¿No piensa muchas veces que vivimos sometidos a una constante tiranía acerca de cómo comer o cómo cuidarse? A veces cuando uno vuelve la vista atrás y piensa, por ejemplo, en la abuela, tan fuerte, tan todoterreno y siempre con ese aspecto inmaculadamente saludable uno llega a plantearse si verdaderamente ella dejaba de comer carbohidratos por las noches porque engordan. Seguramente no.

Esto me lleva plantear la disyuntiva si no será el momento de hacer una especie de borrón y cuenta nueva y relajar un poco la actitud ante la vida. De esta forma aquí van tres sencillos pasos para mejorar nuestro bienestar (sin dejar de cuidarse y quererse, claro).

  1. Cómo comer: comenzamos por dejar de buscar en cada envase de un producto la etiqueta “libre de grasa” o “bajo en grasa”. Algunas grasas pueden no ser tan malas; la idea es limitarlas. Sobre el hecho de que sea orgánico o ecológico, obviamente cuanto menos procesada haya sido su creación, mucho mejor. Equilibre su semana con alimentos saludables y dese caprichos saludables de vez en cuando.
  2. Cuándo comer: a la hora de comer, lo mejor es hacerlo en 5 tiempos, cada 2 ó 3 horas, porque así mantendremos los niveles de azúcar en la sangre, esos mismos que harán que no nos peguemos un atracón cuando nos sentemos a la mesa a la hora de la comida o de la cena. Hay que seguir una rutina de alimentación cada poco tiempo, porque así estaremos constantemente provocando a nuestro metabolismo. Por si fuera poco, una alimentación constante también nos ayudará a recuperarnos mejor de las tensiones de la vida cotidiana.
  3. Horas de sueño: Nuestro cuerpo se resetea por las noches, por lo que debemos darle un margen de tiempo para hacerlo. El problema es que el estrés diario nos hace que a la hora de acostarnos, no logremos desconectar de las tareas diarias y aquí llegan los problemas. O bien no conseguimos conciliar el sueño (cada vez hay un mayor número de insomnes) o bien nos dormimos pero la calidad del sueño es muy baja y no es suficiente para que nuestro cuerpo, y nuestra mente, logre descansar.

Fuente: La Razón.

Daniel Ricardo Hernández @danielricardoh

Comunicador Social

Comité editorial medicinapreventiva.info

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