¿Se puede estar en estado vegetativo y consciente a la vez? | Por: @linternista
«Estar en coma» o «en estado vegetativo», no significan lo mismo, aunque a veces se puedan confundir, son conceptos diferentes.
Cuando una persona está en coma necesita soporte vital, está dormido y permanecerá en este estado durante semanas o días. Pero, cuando se esta en el estado vegetativo, es una fase que le sigue o posterior al coma, y supone que el paciente ha despertado, abre los ojos y no necesita ventilación pero sí ser alimentado.
Sin embrago, entre los pacientes que se encuentran en estado vegetativo hay dos grupos:
- El primero, formado por la gran mayoría de pacientes, los que no están conscientes.
- Un segundo grupo formado por un pequeño porcentaje de pacientes que, aunque están en estado vegetativo, están conscientes, y por tanto, entienden lo que está pasando a su alrededor.
Davinia Fernández-Espejo, investigadora en la Universidad de Birmingham y cuyo estudio se publica la revista JAMA Neurology , explica sobre este tema que «entre el 17 y el 20% de las personas que permanecen en estado vegetativo, en realidad, están plenamente conscientes, pueden entender lo que les decimos e incluso son capaces de recordar cosas».
La experta señala que no es descabellado que los familiares de estos pacientes les hablen, porque, aunque sea un porcentaje pequeño, algunos de ellos escucharían y entenderían lo que les están contando.
Fernández-Espejo, comenta que «las instrucciones al personal médico son que se trate a estos pacientes por defecto como si estuvieran entendiéndolo todo».
Pueden imaginar el movimiento
Este pequeño porcentaje de pacientes se encuentran en una situación paradójico donde «se mueven de forma espontánea, pero cuando se les pide si me estás escuchando, levanta la mano, no lo pueden hacer», aclara esta especialista. Pero lo más llamativo es que, a pesar de no poder realizar el movimiento, sí pueden imaginarlo. Es decir, pueden imaginar, por ejemplo, que mueven la mano, pero no pueden realizar el acto de moverla.
¿Por qué ocurre esto?
Fernández-Espejo y su equipo seleccionaron a dos pacientes en estado vegetativo y a un grupo 15 voluntarios sanos. Y mediante una resonancia funcional, observaron qué trabajo realiza el cerebro al imaginar que mueve una mano, y en qué se diferencia éste a cuando realmente esa mano se está moviendo.
Así se dieron cuenta de que, en las personas sanas, para que se produzca el movimiento hace falta que el tálamo, situado en la parte central del cerebro, hable con las regiones motoras de la corteza cerebral. Y justamente esa conexión entre el tálamo y la corteza motora es lo que fallaba en las dos personas en estado vegetativo.
Lo importante de este estudio, tal y como lo explica su autora principal, es que, «hasta hoy, no sabíamos muy bien cuál era la diferencia entre imaginar un movimiento y hacerlo».
Pero ahora, se ha visto que la clave de todo está en el fallo en la comunicación que tendría que ir desde el tálamo hasta la corteza motora para que fuera ésta quien diera la señal del movimiento a la médula. Si esta comunicación no puede realizarse, las personas en estado vegetativo que están conscientes no podrán ir más allá de imaginarse el movimiento.
Lamentablemente las personas que están en estado vegetativo pero inconscientes ni siquiera podrían hacer esto. Al haber descifrado el origen del problema, los científicos aseguran que han dado con un biomarcador para identificar a este grupo de personas, y que, además, se ha abierto una nueva vía de búsqueda de futuras terapias.
Fernández-Espejo, señala que «si se puede controlar el movimiento, las personas ya podrían comunicarse, no verbalmente pero sí por otros medios, porque realmente, ellas están conscientes».
Al día de hoy, las terapias no son una realidad y aunque Fernández-Espejo y su equipo están trabajando en ello, explica que el enfoque podría ir por las «terapias farmacológicas dirigidas al tálamo».
Por otro lado, Xavier Urra, coordinador del grupo de estudio de Neurología Crítica e Intensivista de la Sociedad Española de Neurología (SEN), añade que otra utilidad sobre este estudio: es que serviría como pronóstico.
«Si estas técnicas de resonancia funcional se hicieran más accesibles, en ocasiones, después de que un paciente haya sufrido una lesión cerebral grave, si se ve que la persona tiene indemne la conexión entre el tálamo y las cifras motoras se podría decir que es probable que se recupere mejor», concluye Urra.
.
Fuente: El Mundo.
Daniel Hernández
Comunicador Social