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La insuficiencia cardiaca es cada vez más frecuente en especial en la población económicamente más vulnerable | Por: @linternista

Según Nathalie Conrad, co-directora de una reciente investigación publicada en la revista «The Lancet», «las disparidades socioeconómicas observadas dentro de un mismo país en la incidencia de la insuficiencia cardiaca y en la edad de su presentación llaman la atención sobre una naturaleza prevenible de la enfermedad, y sugieren que todavía tenemos mucho trabajo por delante.

Si pudiéramos alcanzar las tasas de incidencia detectadas en los grupos más solventes para el total de la población, entonces podríamos lograr una reducción cercana a un 20% en el número de nuevos casos anuales».

La insuficiencia cardiaca es una enfermedad en la que el corazón se encuentra debilitado para satisfacer las necesidades metabólicas del organismo. Una enfermedad que, además de suponer la primera causa de hospitalización en personas mayores de 65 años, se asocia a una elevada tasa de mortalidad, muy superior a la que presentan, por ejemplo, muchos tipos de cáncer.

El resultado es que, según los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la mitad de los casi 5,7 millones de estadounidenses con insuficiencia cardiaca fallecerán a lo largo de los próximos cinco años a consecuencia de la enfermedad. De ahí la importancia, vital, de adoptar medidas, caso de la promoción de hábitos de vida saludable por la población, para prevenir su aparición.

Figure 1: Overall and age-stratified heart failure incidence in 2002 versus 2014
(A) Number of cases of incident heart failure per 100 000 people in the European Standard Population. (B) Estimated absolute number of cases of incident heart failure in the UK population (based on census mid-year estimates).

Más aún cuando se tiene en cuenta que actualmente no existe ningún tratamiento capaz de combatirla. Y estas medidas, ¿están funcionado? Pues según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido), no, lo que ha dado como resultado que la incidencia de la insuficiencia cardiaca haya crecido en los últimos años, muy especialmente en la población económicamente más vulnerable –o así sucede, cuando menos, en Reino Unido.

 

Más iguales que otros

En el estudio, los autores analizaron los datos de más de cuatro millones de personas residentes en Inglaterra y observaron que, a pesar de las ‘modestas’ mejoras en la prevención de la enfermedad y del incremento en la edad a la que los pacientes acaban desarrollándola, el número de nuevos casos de insuficiencia cardiaca creció en un 12% entre los años 2002 y 2014.

Como indica Kazem Rahimi, co-director de la investigación, «se producen tantos nuevos casos anuales de insuficiencia cardiaca como de los cuatro cánceres más comunes combinados –pulmón, mama, colorrectal y próstata–. Además, las personas en los grupos socioeconómicos más vulnerables tienen una probabilidad hasta un 60% mayor de padecer la enfermedad».

Actualmente se producen tantos nuevos casos anuales de insuficiencia cardiaca como de los cuatro cánceres más comunes combinados

Pero, exactamente, ¿a qué obedece este aumento de la incidencia de la insuficiencia cardiaca en Reino Unido? Pues, simple y llanamente, a que la cifra de personas mayores ha crecido progresivamente a lo largo de todos estos años. Tal es así que, dado que este cambio demográfico consecuente con el envejecimiento poblacional no es ni mucho menos exclusivo de la población británica, puede esperarse que el resto de países occidentales hayan experimentado un aumento muy similar en la frecuencia de la enfermedad.

Pero no todo son malas noticias. De acuerdo con los resultados, la edad en la que se presenta la enfermedad es mayor. El problema es que no se trata de un beneficio del que disfrute toda la población, sino únicamente los más adinerados. De hecho, la población económicamente menos solvente desarrolla insuficiencia cardiaca a edades más tempranas a como lo hacía hace 16 años. Y la brecha entre ‘ricos’ y ‘pobres’ en cuanto a esta enfermedad, lejos de haberse cerrado a lo largo del periodo estudiado, se ha ensanchado.

Como refieren los autores, «la población residente en los barrios más pobres tenía una probabilidad de desarrollar la insuficiencia cardiaca en torno a una edad 3,5 años menor que la residente en las áreas más saludables. Concretamente, a una edad promedio de 74,5 años, frente a 78 en las zonas más ricas».

Pero aún hay más. La cifra de pacientes con enfermedades concomitantes o ‘comorbilidades’ también ha crecido a lo largo de estos años. De hecho, y mientras el porcentaje de afectados con tres o más comorbilidades se establecía en un 68% en 2002, en 2014 se elevó al 87%.

Figure 2: Temporal trends in comorbidities among patients diagnosed with incident heart failure, from 2002 to 2014
(A) Number of comorbidities, out of 17 major conditions, affecting patients with incident heart failure, over time. (B) Cumulative percentage of patients affected by individual comorbidities, over time. COPD=chronic obstructive pulmonary disease.

Mucho por hacer

En definitiva, y a falta de tratamientos eficaces no ya para curar, sino incluso frenar, la insuficiencia cardiaca, deben intensificarse los esfuerzos en materia de salud pública para prevenirla. Más aún en el caso de la población con menos recursos económicos y, por tanto y cuando menos en teoría, susceptible a presentar un mayor número de factores de riesgo para su desarrollo –entre otros, hipertensión arterial, tabaquismo y dieta menos saludable.

Como concluye Jeremy Pearson, director médico de la Fundación Británica del Corazón (BHF), institución responsable de la financiación del estudio, «la insuficiencia cardiaca es una enfermedad debilitante y cruel que afecta a cerca de un millón de personas en Reino Unido y en la que los casos más graves suelen presentar unas tasas de supervivencia inferiores a la de la mayoría de los tipos de cáncer. En la actualidad, la insuficiencia cardiaca resulta incurable y difícil de tratar, Y además, el número de afectados sigue creciendo. El presente trabajo destaca la necesidad urgente de hacer más para poner fin a la ‘lotería del código postal’ en la incidencia de esta enfermedad».

Fuente: abc.es/salud

Referencia: thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(17)32520-5/fulltext

Comité editorial medicinapreventiva.info

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