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Un alto nivel de actividad física se asoció a mayor aterosclerosis coronaria aunque con placas de composición más benigna | Por: @linternista

Según un nuevo estudio publicado el 27 de abril de 2017 en la versión electrónica de Circulation, hombres con mayores niveles de ejercicio físico de por vida, tienen significativamente más calcificación de las arterias coronarias, que los que tienen niveles de ejercicio más bajos durante la vida, sin embargo, el grupo más activo tuvo una composición más benigna de sus placas coronarias, las cuales tienden a tener menos riesgo, es decir, son principalmente calcificadas con menos placas mixtas calcificadas/no calcificadas.

El análisis, de casi 300 deportistas de género masculino de mediana edad, demostró que los deportistas de resistencia con los mayores niveles de ejercicio físico tenían un incremento de 47% en el riesgo de desarrollar calcificación de las arterias coronarias y un aumento de 56% en la prevalencia de placa. Sin embargo, tenían 3,5 más probabilidades de presentar placas con la composición de menor riesgo.

«Estas observaciones pueden explicar el característico aumento de la longevidad de los atletas de resistencia, pese a la existencia de más placa ateroesclerótica coronaria en los participantes más activos», afirman los autores, dirigidos por el Dr. Vincent Aengevaeren (Centro Médico de la Universidad Radboud, Nijmegen, Países Bajos).

«El ejercicio aumenta el flujo sanguíneo coronario al incrementar los diámetros o la densidad de las arteriolas y mejora la reactividad vasomotora de las arterias de resistencia coronarias», señalan los investigadores. «Por consiguiente, las adaptaciones vasculares beneficiosas, como una mejor reserva del flujo coronario, pueden también permitir a los deportistas lidiar mejor con las estenosis coronarias y presentar menos síntomas y complicaciones que la población general con una densidad de placa similar».

El Dr. Aengevaeren comentó que, en los deportistas más activos, «los tipos de placa tienen una composición más benigna, al menos en comparación con estudios en la población general».

No obstante, el Dr. Aengevaeren agregó que, «pensamos que a los deportistas con ateroesclerosis coronaria considerable sería mejor prescribirles estatinas», pues se sabe que los fármacos reducen significativamente el riesgo cardiovascular. No obstante, no cree que esté justificada la detección de ateroesclerosis en los deportistas, ya que en la actualidad no está clara la relevancia clínica de la mayor prevalencia de calcificación de las arterias coronarias.

Deportistas masculinos de 45 años asintomáticos

El análisis actual del estudio Medición del Riesgo de Complicaciones Cardiovasculares en Deportistas contó con la participación de hombres de al menos 45 años de edad que estaban asintomáticos, realizaban deportes competitivos o recreativos de esparcimiento y no tenían enfermedad cardiovascular documentada.

Con base en la autonotificación de antecedentes de ejercicio en el curso de la vida, se dividió a los participantes en grupos con volumen de ejercicio de por vida de <1000, 1000 a 2000 y >2000 equivalentes metabólicos de tareas (MET)-minuto/semana. Además, el ejercicio que realizaron se clasificó como leve (<3 MET), moderado (3-6 MET), vigoroso (6-9 MET) o muy vigoroso (≥9 MET).

Se utilizó la tomografía computarizada cardiaca en dosis baja para determinar el grado de calcificación de las arterias coronarias y las características de las placas, que se clasificaron como calcificadas, no calcificadas y mixtas.

Un total de 284 de 318 participantes del estudio original fueron elegibles para inclusión. La media de edad de los hombres era 55 años y el volumen de ejercicio promedio en el curso de la vida fue 2,9 horas por semana, a una media de 1356 MET-min/semana.

El equipo de investigadores identificó que 150 (53%) de los participantes tenían calcificación coronaria, su puntuación media de calcio coronario llegaba a 35,8. Los deportistas con calcificación de las arterias coronarias eran mayores y tenían más probabilidades de tener factores de riesgo habitualmente relacionados con enfermedades cardiovasculares.

En el análisis multivariado que tomó en cuenta edad, índice de masa corporal, presión arterial sistólica, antecedente de tabaquismo, farmacoterapia antihipertensiva, colesterol total, antecedente familiar de coronariopatía, uso de estatinas y diabetes, la magnitud del ejercicio en el curso de la vida se relacionó significativamente con calcificación de las arterias coronarias y formación de placa.

En comparación con los deportistas menos activos, aquellos con una magnitud de ejercicio >2000 MET-min/semana tuvieron, de manera estadísticamente significativa, una puntuación de calcio coronario más alta: 9,4 frente a 0 (p = 0,019).

También mostraron un aumento estadísticamente significativo en la prevalencia de calcificación de las arterias coronarias, de 68% frente a 43% (Razón de Odds [OR]: 3,20; p = 0,001) y placa, de 77% frente a 56% (OR: 3,35; p = 0,002).

Por otra parte, el ejercicio de intensidad muy vigorosa se relacionó significativamente con la formación de calcificación de las arterias coronarias, a un OR de 1,47 (p = 0,03) y placa, a un OR de 1,56 (p = 0,002).

Entre los deportistas con calcificación de las arterias coronarias, los investigadores no encontraron diferencias en los grupos de volumen de ejercicio por lo que respecta a puntuación de calcificación de las arterias coronarias, área, densidad y regiones de interés.

Sin embargo, en comparación con los deportistas menos activos, los que tuvieron una magnitud de ejercicio de >2000 MET-min/semana mostraron una menor prevalencia de placas mixtas, de 48% frente a 69% (OR: 0,35; IC 95%: 0,15 – 0,85; p = 0,017) y tuvieron más probabilidades de presentar solamente placas calcificadas: 38% frente a 16% (OR: 3,57; IC 95%: 1,28 – 9,97; p = 0,002).

«Establece bien el concepto»

El Dr. Douglas P. Zipes (Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana, Indianápolis, Estados Unidos), quien no participó en el estudio, expresó en una entrevista que «estuvo muy bien pensado y que establece muy bien el concepto».

Sin embargo, lo que el análisis no demuestra es «por qué ocurre esto y no creo que comprendamos muy bien los mecanismos». Puntualizó que los deportistas de resistencia muestran daño cardiaco durante las carreras, lo cual indica «un desgaste cardiaco».

«Considero que una de las observaciones importantes en este estudio fue que la composición de la placa es diferente en los deportistas de resistencia que, en los controles, lo que parece indicar un diferente mecanismo productor de la aterosclerosis, y el hecho de que más de sus placas estaban calcificadas, lo que indica que tenderían a ser más estables», agregó el Dr. Zipes.

También estuvo de acuerdo en que la detección sistemática de aterosclerosis entre los deportistas es «un tema muy volátil» y sería problemático. «Hemos analizado la detección sistemática incontables veces en diversas organizaciones, y el consenso general es que la detección sistemática de jóvenes antes de la participación en deportes está plagada de dificultades».

«Puede ser costosa, puede haber resultados falsos positivos y falsos negativos. Además, si vamos a efectuar detección sistemática para muerte súbita, lo que suele ser el principal motivo en Estados Unidos, ocurren menos de 100 muertes súbitas en deportistas jóvenes cada año. Así que estamos hablando de cifras muy pequeñas para un procedimiento tan costoso como lo es la detección sistemática».

Sin embargo, agregó el Dr. Zipes, que la detección sistemática de deportistas de resistencia en su carrera «ciertamente se podría realizar» y que, no obstante, la «tranquilidad de que los deportistas de resistencia tienden a vivir más tiempo a pesar de la ateroesclerosis, sería adecuado tratarlos con estatinas».

Fuente: espanol.medscape.com

Comité editorial medicinapreventiva.info

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