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Realizar actividad física intensa reduce el riesgo de desarrollar 13 tumores malignos | Por: @linternista

Según revelan los resultados de un análisis combinado de datos de más de un millón de europeos y estadounidenses publicados en versión electrónica el 16 de mayo en JAMA Internal Medicine, los mayores grados de actividad física durante el tiempo libre se relacionan con una disminución significativa del riesgo de presentar diversos tumores malignos en 13 de los 26 tipos de cáncer que se analizaron.

Para el grupo de 13 neoplasias malignas, la reducción del riesgo fluctuó de 10% a 42 por ciento. Los tumores malignos afectados fueron adenocarcinoma esofágico (razón de riesgo [HR, por sus siglas en inglés]: 0,58), cáncer de hígado (HR: 0,73), cáncer de pulmón (HR: 0,74), cáncer de riñón (HR: 0,77), cáncer del cardias gástrico (HR: 0,78), cáncer endometrial (HR: 0,79), leucemia mieloide (HR: 0,80), mieloma (HR: 0,83), cáncer de colon (HR: 0,84), cáncer de cabeza y cuello (HR: 0,85), cáncer rectal (HR: 0,87), cáncer de la vejiga (HR: 0,87) y cáncer de mama (HR: 0,90).

Los tumores malignos con riesgo no afectado favorablemente por la actividad física fueron los de próstata y el melanoma.

Según los investigadores: «Estos hallazgos respaldan promover la actividad como un componente decisivo de la prevención de cáncer en toda la población, así como medidas de control».

De acuerdo al investigador principal, el Dr. Steven C. Moore, maestro en salud pública del Instituto Nacional de Cáncer, en Bethesda, Maryland, se han propuesto tres mecanismos de la relación entre la actividad física y la disminución del riesgo de cáncer.

El primero, es a través de las hormonas sexuales. Estudios previos han demostrado, por ejemplo, que los estrógenos tienen concentraciones más bajas en mujeres físicamente activas.

La segunda hipótesis es la relacionada con la insulina, la cual señala que las personas activas tienen menos concentraciones de insulina y la propia insulina puede ser un factor de riesgo para el cáncer.

La tercera está relacionada con la inflamación y los estudios indican que el ejercicio está vinculado a menores grados de marcadores inflamatorios y que la inflamación «es un factor de riesgo para el cáncer en general».

Aunque al parecer, con base en los hallazgos actuales, la relación entre la actividad física y el riesgo de cáncer es más intensa para los tumores malignos gastroesofágicos y hematológicos, no fue posible determinar cuál de las hipótesis explica mejor la interrelación.

Según el Dr. Moore «es difícil identificarla con exactitud, pues en el estudio ideal se mediría la actividad física y los factores inflamatorios medidos y el desenlace de cáncer, pero nadie ha llevado a cabo ese estudio».

No obstante, los hallazgos fortalecen las recomendaciones sobre los grados mínimos de actividad en virtud de que el mensaje de que el ejercicio disminuye el riesgo de cáncer puede añadirse al de las enfermedades cardiovasculares.

«Por lo que respecta a lograr que las personas se mantengan activas, depende del número de colectivos y el número de sectores que invierten en impulsarlo como un mensaje de salud pública».

Para él, el estudio «al menos en parte alinea la evidencia del cáncer con la evidencia de enfermedades cardiacas».

«En otras palabras, ahora hay suficiente evidencia que indica que la actividad física puede ser una parte importante para la prevención del cáncer y de los mensajes de control, de manera que puede impulsarse dentro del sector de investigación y no sólo dentro de éste, sino tal vez también en el de los promotores del apoyo a los pacientes».

Detalles del estudio

Para el análisis, los investigadores combinaron datos de 12 cohortes prospectivas de Europa y Estados Unidos, que incluían actividad física notificada por los propios pacientes, lo que generó un total de 1,44 millones de individuos (mediana de edad: 59 años).

Dado que se utilizaron diferentes medidas de actividad física en los estudios, el equipo convirtió la actividad en equivalentes metabólicos (MET), en la que el ejercicio de intensidad moderada se definió como tres o más MET. El grado de actividad mediana fue el equivalente de 150 minutos de actividad de intensidad moderada por semana, o 75 minutos de intensidad vigorosa, o la combinación equivalente.

Los mayores grados de actividad física de esparcimiento se relacionaron con una menor edad, más formación educativa, menos índice de masa corporal (IMC) y menos probabilidades de tabaquismo activo.

Durante una mediana de seguimiento de 11 años, hubo 186.932 casos nuevos de cáncer.

Los investigadores determinaron que los mayores grados de actividad física se relacionaban con un incremento en el riesgo de cáncer de próstata (HR: 1,05) y melanoma maligno (HR: 1,27). El análisis adicional demostró que lo último fue estadísticamente significativo sólo en regiones estadounidenses donde existen mayores grados de radiación ultravioleta solar (HR: 1,26).

Hubo indicios de relaciones entre un aumento de la actividad física y una disminución del riesgo de cáncer de la vesícula, cáncer del intestino delgado y linfomas no Hodgkin.

Se estimó que la actividad física se relacionó con una reducción global del 7% en el riesgo de presentación de cáncer (HR: 0,93).

Aunque el IMC redujo la relación para varios tipos de cáncer, 10 de las relaciones inversas se mantuvieron significativas después del ajuste. El tabaquismo modificó la relación únicamente para el cáncer de pulmón.

En un editorial complementario,  la Dra. Marilie D. Gammon, de la Escuela de Salud Pública Gillings, en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, describió los hallazgos como «muy interesantes», pues subrayan la importancia de la actividad física durante el tiempo libre como una posible estrategia para la reducción del riesgo que haría posible disminuir la morbilidad por cáncer en Estados Unidos y en el extranjero».

Resalta la necesidad de más investigación sobre los mecanismos subyacentes de la relación entre la actividad física y el cáncer y sobre la coordinación decisiva de la exposición al ejercicio, así como los tipos y los grados de actividad que tienen más impacto.

Fuente: espanol.medscape.com

Comité editorial medicinapreventiva.info

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