Ver televisión es peor para la salud que otras actividades sedentarias | Por: @linternista

Según un reciente trabajo trabajo presentado en el Congreso Anual del American College of Sports Medicine (ACSM),  los efectos que el ver televisión ejerce sobre la salud son peores que los de otras actividades sedentarias. “Estamos empezando a pensar que el efecto de ver televisión podría ser único”, expresó Mark Pereira, PhD, de la University of Minnesota, en Minneapolis, Estados Unidos.

Cada vez más estudios han demostrado en los últimos años, que las personas que pasan mucho tiempo sentadas presentan un mayor riesgo de enfermedad, incluso si realizan ejercicio de manera regular, comentó el Dr. Pereira. Sin embargo, muchos de estos estudios han agrupado todo tipo de actividades sedentarias.

Para evaluar si algunas actividades sedentarias son más perjudiciales que otras, el Dr. Pereira y sus colaboradores analizaron datos del estudio a largo plazo CARDIA (Riesgo de Desarrollo de Enfermedad Coronaria en Adultos Jóvenes) (NCT00005130).

Los investigadores de CARDIA dieron seguimiento a 5115 sujetos de razas caucásica y afroamericana, de géneros masculino y femenino, de entre 18 y 30 años de edad (en 1985 y 1986). Todos vivían en Alabama, Chicago, Minneapolis o California.

Estudio CARDIA

Los participantes fueron seleccionados de manera que se encontrara un número aproximadamente igual en los subgrupos de raza, género, educación, y edad.

Se calculó el riesgo cardiometabólico para cada participante mediante la circunferencia de la cintura, la presión sanguínea y los niveles de glucosa en ayunas, la insulina, los triglicéridos y el colesterol de lipoproteínas de alta densidad (c-HDL). El riesgo cardiometabólico es una valoración del riesgo de accidente cerebrovascular, enfermedad cardiaca, y diabetes.

En un seguimiento de 2010, 3211 participantes de CARDIA informaron el tiempo que pasaron cada día en seis actividades específicas: Ver la televisión; uso de un computador para actividades no laborales o juego de video; hacer trabajo de oficina o papeleo; escuchar música, leer o hacer artes y oficios; hablar por teléfono o mensajes de texto; y estar sentado en un auto, autobús, tren u otro medio de transporte.

Las personas que dedicaban más tiempo a estas actividades fueron más propensas, de manera estadísticamente significativa, a ser más jóvenes (49,8 frente a 50,3 años), de raza afroamericana, sin empleo, y sin seguro médico, que aquellas que invirtieron menos tiempo en las mismas. También tenían valores más altos en el índice de masa corporal, la circunferencia de la cintura, la presión arterial, el nivel de glucosa en ayunas, y los niveles de insulina, mientras que un nivel estadísticamente menor de c-HDL. De igual manera, fumaban más y se ejercitaban menos.

Igualmente, aquellos individuos que dedicaban más tiempo a estas actividades tuvieron más probabilidades de pertenecer al género femenino, beber menos, y tener niveles más altos de triglicéridos, aunque ninguno de estos fue estadísticamente significativo.

Las puntuaciones de riesgo cardiometabólico medias fueron inferiores en los participantes que pasaron menos de 5 horas al día en las seis actividades sedentarias, que en quienes dedicaron 5 y 7,4 horas, y en aquellos que pasaron 7,5 horas (-0,22 frente a 0,00 frente a 0,12).

Esta asociación entre la conducta sedentaria en general y el riesgo cardiometabólico es compatible con el patrón observado en otros estudios: Mayores riesgos para la salud con más tiempo en posición sedente.

El aumento del riesgo cardiometabólico fue mucho mayor al ver televisión que con cualquiera de las otras cinco actividades. Esto se comprobó cuando las actividades sedentarias se consideraron de manera aislada (un modelo de una sola variable) y al ajustarse para analizar las otras actividades (un modelo de partición).

En el modelo de una sola variable, las asociaciones entre el riesgo cardiometabólico y la televisión, la computadora, la lectura, y el teléfono fueron estadísticamente significativas (p < 0,05 para todos). En el modelo de partición, la única asociación estadísticamente significativa fue entre el riesgo cardiometabólico y la televisión (p < 0,001).

Tabla. Cambio en la puntuación de riesgo cardiometabólico con un incremento de 2 horas por día en la actividad

Actividad sedentaria Modelo de una sola variable Modelo de partición
Ver televisión 0,09 0,08
Hacer trabajo de computadora 0,03 0,01
Hacer papeleo 0,03 0,01
Lectura 0,03 0,02
Uso del teléfono 0,04 0,01
Uso de transporte 0,01 –0,01

Al emplear un modelo isotemporal (en el que se intercambia una actividad por otra), el Dr. Pereira y sus colaboradores calcularon que cuando los participantes utilizaban juegos de video en lugar de ver televisión, la puntuación de riesgo cardiometabólico se redujo 0,07 puntos (p < 0,05).

Si el tiempo dedicado a ver televisión se sustituía por la lectura, el papeleo, o el uso del teléfono, los resultados también redujeron el riesgo en 0,07 puntos. Y si el tiempo de ver televisión se sustituía por un largo viaje en coche, la puntuación se reducía en 0,09 puntos (p < 0,05 para todos).

Cuando las actividades diferentes a ver televisión se sustituyeron una por la otra no hubo ningún cambio estadísticamente significativo en el riesgo cardiometabólico.

No está claro por qué ver televisión representa más riesgos para la salud que otras actividades sedentarias, señaló el Dr. Pereira, aunque añadió que se tienen algunas teorías al respecto.

Una posibilidad es que la gente permanece inmóvil durante periodos más largos frente a la televisión. Podrían moverse más cuando se utiliza el teléfono o jugando en la computadora, y podrían cambiar de posición con más frecuencia al leer o hacer el papeleo. Asimismo, pueden detenerse y salir de sus coches más a menudo de lo que se levantan del sofá cuando ven televisión.

“También se puede pensar en comer mientras se ve televisión”, explicó el Dr. Pereira. Las personas pueden enfrascarse cuando se encuentran en un partido de baloncesto o en una película y perder noción de lo que han ingerido.

“Pensemos en los tipos de publicidad que promueven en la televisión las actividades sedentarias y la dieta occidental”, añadió el Dr. Pereira. Igualmente, los personajes de series de televisión pueden hacer que fumar y beber alcohol parezcan hábitos atractivos.

Tal vez los mensajes de salud pública deben recomendar reducir el tiempo frente a la televisión. La audiencia que ve televisión puede ser alentada a utilizar los mismos dispositivos y aplicaciones para teléfonos inteligentes que las personas con trabajos de escritorio utilizan para recordarles que deben levantarse y moverse cada media hora, o al menos para recordarles que cambien de posición.

Estudios anteriores han indicado que ver televisión es peor que otros tipos de actividades sedentarias, señaló el moderador de la sesión, Alpa Patel, PhD, de la American Cancer Society.

“Se destaca la necesidad que tenemos de entender lo que es diferente acerca de la televisión, ya sea simplemente una cuestión de medición o si hay algo fundamentalmente diferente en el comportamiento”, manifestó el moderador.

Y aunque está claro que mantenerse sedente es un problema independiente del ejercicio, todavía no se define si el mayor problema es la cantidad total de tiempo que se pasa sentado por día, o la cantidad de tiempo invertido en un tramo sin levantarse, concluyó el Dr. Patel.

Referencia: Whitaker KM, Odegaard AO, Carpenter KC, Jacobs DR, y cols. Sedentary Behaviors and Cardiometabolic Risk, an Isotemporal Substitution Analysis. Congreso Anual del American College of Sports Medicine (ACSM). Presentado el 1 de junio de 2017. Denver, Estados Unidos. Resumen 1912/5

Fuente: espanol.medscape.com

Comité editorial medicinapreventiva.info

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