El médico que sufrió un paro cardiaco y en un instante se había convertido en paciente | Por: @linternista

El Dr. Philip Katz gastroenterólogo, decano de gastroenterología en el Centro Médico Einstein en Filadelfia, de 60 años, de 1,90 m y 74,8 kg de peso, nunca había pasado una noche en el hospital en calidad de paciente, no tenía antecedentes personales patológicos recientes de importancia y no tomaba medicamentos, a no ser por una estatina para tratar la hipercolesterolemia y ese día se despertó sintiéndose sano, como era habitual.

Sin embargo, esa noche del 4 de octubre de 2013, sufrió un paro cardiaco. En un instante, el Dr. Katz se había convertido en paciente. Después de 45 minutos de la llegada del servicio médico de urgencias ingresó al laboratorio de cateterismo cardiaco.

“Mi perspectiva desde el otro lado de la cama me ha esclarecido una parte de la medicina que nunca había experimentado”, dijo el Dr. Katz durante la Conferencia David Graham que presentó en el Congreso Anual del American College of Gastroenterology (ACG) 2016. “¿Puede esto volverlo a uno un mejor médico? Probablemente. Creo que lo soy. Sin embargo, no lo recomendaría a nadie como una forma de convertirse en un mejor médico”.

El Dr. Katz tuvo una obstrucción total de la arteria coronaria descendente anterior izquierda a consecuencia de la rotura de una placa. “Llegué al servicio de urgencias con un pulso y una presión arterial que, según se me dijo, ascendían y descendían con mucha frecuencia”, explicó. Presentó edema pulmonar fulminante y precisó bomba con globo y oxigenación mediante membrana extracorporal. Se le implantaron dos stents para mantener permeable la arteria.

Diez días después del ingreso, el Dr. Katz se despertó de su estado de coma. “Estaba perdido, confundido, inseguro, perplejo, desorientado y desconcertado. El simple pensamiento en mi mente cuando abrí los ojos era, ‘¿Por qué me ocurrió esto a mí?'”

Durante su hospitalización el Dr. Katz estuvo estreñido. Y aunque casi todos los médicos que lo atendieron fueron increíblemente atentos y meticulosos, no estaba mejorando “¿Qué haces cuando no tienes confianza en las personas que te están atendiendo y no se dispone de la experiencia que crees que necesitas, aun cuando sepas que todos están haciendo lo mejor que pueden?” preguntó. Un cirujano del hospital local recomendó una intervención quirúrgica.

“No podía descifrar qué hacer”. Explicó que buscó una segunda opinión quirúrgica de un cirujano colorrectal académico muy respetado “que tenía un modo sorprendentemente agradable a la cabecera”. Para entonces, el Dr. Katz había perdido cerca de 22,6 kg de peso. El cirujano recomendó que no se sometiera a una reparación primaria, por múltiples motivos, “el no menos importante del cual era que probablemente no me daba cuenta cómo me veía y cuán riesgoso hubiese sido someterme siquiera a una operación laparoscópica mayor en ese momento”. El Dr. Katz acordó con renuencia someterse a una ileostomía temporal.

“Finalmente recibí una comida normal el Día de Acción de Gracias”, informó, lo cual fue “55 días después de la fecha en que tuve el paro”.

Después del alta hospitalaria, en su domicilio presentó sangrado y obstrucción de la ileostomía. Una opción era que lo atendiera el cirujano local, el mismo que al inicio el Dr. Katz seleccionó y que recomendó la intervención quirúrgica. Otra opción atenderse en otro estado del país. “¿Alguno de ustedes ha intentado llamar para ayuda a un médico que no está cerca?” preguntó. “No es fácil. Estamos ocupados y no siempre podemos estar disponibles”.

“Mantuve constantemente esto en mente. Atiendo a una población de pacientes referidos que acuden desde diferentes distancias. La comunicación entre médicos y pacientes es desde luego clave en esta situación”.

El Dr. Katz recuperó 9 kg y se le retiró la ileostomía a los tres meses. Aunque la unidad de cuidados intensivos quirúrgicos es “un lugar temible”, las enfermeras fueron increíbles. Con lentitud comenzó a expulsar gases. Los líquidos no se expulsaban bien y presentó dolor abdominal intenso después de unos días.  Se le regresó al quirófano por una hernia intraabdominal con sospecha de incarceración intestinal.

“Esta vez, su médico fue un cirujano de guardia, porque se trataba de un fin de semana festivo. El cirujano de guardia hizo un trabajo fenomenal”, explicó. “La enseñanza aquí es confiar en los colegas, confiar en que las personas que lo están atendiendo a uno tienen un buen respaldo y que todo resultará bien”.

La recuperación tras la resección intestinal mediante laparotomía abierta implicó “enfermeras en su domicilio, actividad mínima y demasiada hidromorfona”. Luego presentó impactación fecal y de nuevo fue hospitalizado.

“Finalmente sané y, a principios de abril, le di a mi primera pelota de golf. Pensé que era el final de mis aflicciones”, explicó el Dr. Katz. Pero cuando viajó a Irlanda en junio de 2014, presentó hemorragia digestiva posterior a y tuvo que bajar del avión. Fue a un hospital, recibió una infusión, hierro intravenoso y “al fin todo estaba bien”.

“Tardé ocho meses en restablecerme y volver más o menos a lo normal”, informó.

“En realidad, creo que estoy vivo a causa de todo lo bueno de nuestra profesión. Creo que soy el beneficiario de que todos hayan hecho lo mejor. Para mí, esta es nuestra obligación cotidiana, poner lo mejor de nuestra parte, no importa cuán difícil llegue a ser nuestro trabajo”, dijo el Dr. Katz. “Es por eso que estoy aquí. Es por eso que estoy vivo”.

Enseñanzas aprendidas

Para los médicos que se convierten en pacientes, el acceso a información, consulta, resultados de pruebas personales y opciones de otros colegas “es desde luego difícil” de manejar, dijo el Dr. Katz. “Es difícil mantener los límites en las relaciones con colegas, médicos y amigos”.

Y por otra parte, los médicos “no deberían hacer suposiciones en torno al conocimiento del paciente y de sus conductas relacionadas con su salud. Reconocer la experiencia del médico y negociar la atención, pero luego tratarlo como a cualquier otro paciente”, recomendó el Dr. Katz. “Es difícil, representa un reto y creo que es indispensable que nos tratemos como se trataría a cualquier otro paciente”.

“Es agradable que le atienda a uno alguien que uno conoce y en quien confía. Recomiendo que, si usted necesita un médico, se encuentre a alguno en quien se tenga confianza. Puede ser difícil para ellos, pero mi sesgo es que es mejor para uno como paciente”, sobre todo si el paciente tiene algo de conocimiento en ese campo.

“También hay otros aspectos relacionados con lo que llamo las sutilezas”, dijo el Dr. Katz. Son ejemplos, el bosquejar el plan de tratamiento a la cabecera en vez de en la estación de enfermeras, preguntar a los pacientes si tienen alguna duda al final de cada interacción, reconocer cuando se está manteniendo en espera a los pacientes y proporcionar información sobre el proceso de toma de decisiones médicas.

“Los pacientes se preocupan por nuestras habilidades interpersonales, pero también les interesan nuestras habilidades como médicos”, dijo el Dr. Katz. Añadió que las destrezas clínicas resultan mejores cuando las habilidades interpersonales complementan el conocimiento médico.

“La comunicación de por qué hacemos las cosas que hacemos, superará muchos de estos problemas”, explicó. “Cada vez que alguien me hablaba, era útil”.

“Por último, les pediría que comprendan y se comuniquen de la mejor manera que puedan con sus pacientes. Validar sus sentimientos y validar su enfermedad. Estar con ellos. Ser comprensivos si les es posible”.

Parte de la recuperación de cualquier paciente, inclusive de un médico que se convierte en paciente, es adaptarse a una nueva realidad. “¿Estoy completamente recuperado? Estoy normal salvo algunas pequeñas excepciones, pero aún se siente pésimo tener esas excepciones”, dijo el Dr. Katz. “Comprender esto, me ayuda al atender a mis pacientes”.

“Creo que es realmente importante que todos veamos las cosas desde ambos lados”, dijo el Dr. Kenneth DeVault, de la Clínica Mayo, en Jacksonville, Florida, quien es presidente inmediato del American College of Gastroenterology (ACG) y quien eligió al Dr. Katz para que expusiera la conferencia sobre este tema.

“Si usted tiene una lista de las cosas que quiere hacer antes de morir, hágalas cuando pueda”, dijo el Dr. Katz. “Siempre puede actualizarla. No hay ninguna regla en torno a sólo tener una. Viva la vida al máximo, no tenga arrepentimientos, trabajar duro y disfrutar de nuestra profesión”.

La conferencia del Dr. Katz concluyó con una gran ovación de la audiencia.

Referencia: Congreso Científico Anual del American College of Gastroenterology (ACG) 2016. Presentada el 19 de octubre de 2016.

Fuente: espanol.medscape.com

Comité editorial medicinapreventiva.info

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