El consumo diario de 100 g de naranjas reduce el riesgo de mortalidad cardiovascular | Por: @linternista

Un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford (Reino Unido) confirma que el consumo de fruta conlleva una disminución muy significativa de la mortalidad cardiovascular, muy especialmente por infarto de miocardio o ictus (anteriormente llamado ACV).

El estudio publicado en la revista «The New England Journal of Medicine», muestra que el consumo diario de 100 gramos de fruta, fundamentalmente naranjas y manzanas, se asoció con una reducción de 40% del riesgo de muerte cardiovascular, 34% menos riesgo de eventos coronarios mayores incidentales, 25% menos riesgo de ictus isquémicos y 36% menos de ictus hemorrágicos tanto en mujeres como en varones de China. Hubo una fuerte relación log-lineal dosis-respuesta entre la incidencia de cada resultado y la cantidad de fruta fresca consumida.

En general, el 18,0% de los participantes informaron que consumen fruta fresca todos los días. En comparación con los participantes que nunca o raramente consumieron fruta fresca, los que si comieron diariamente tenían una menor presión arterial sistólica (de 4,0 mm de Hg) así como menores niveles de glucosa en sangre (9,0 mg por decilitro) (p <0,001 para la tendencia para ambas comparaciones).

La fruta fresca es una fuente natural de potasio, fibra, antioxidantes y otras muchas sustancias cardiosaludables. Una fruta fresca que, además, contiene bajos niveles de sodio y grasas. Y a todo ello se aúna que, comparada frente a las de la mayoría de alimentos, la cantidad de calorías asociada a la ingesta de fruta es relativamente baja. Tal es así que la fruta es uno de los componentes básicos de cualquier dieta saludable.

Como recuerda Liming Li, de la Academia de Ciencias Médicas de China en Pekín (China) y co-autor de la investigación, «un informe reciente sobre la Carga Global de las Enfermedades alerta de que el bajo consumo de fruta es una de las principales causas de muerte prematura en nuestro país».

Más fruta, menos mortalidad

Para llevar a cabo el estudio, los autores realizaron un seguimiento durante un período de 7 años del estado de salud de cerca de medio millón de adultos de 10 áreas urbanas y rurales de China que no padecían ninguna enfermedad cardiovascular ni recibían tratamiento antihipertensivo en el momento de inicio de la investigación.

Concluidos los 7 años de seguimiento, los resultados constataron el efecto protector del consumo de fruta sobre la salud cardiovascular. Un beneficio, además, que resultó independiente del género de los participantes o de su lugar de residencia –área urbana o rural.

Pero esta reducción de la mortalidad cardiovascular, ¿es exclusivamente atribuible al consumo de fruta? Pues sí. Es cierto que, como reconocen los autores, «el consumo de fruta, que consistió principalmente en manzanas y naranjas, estuvo fuertemente asociado a otros factores, caso de un menor índice de tabaquismo, un mayor nivel educativo y menores niveles de presión arterial y de glucosa en sangre». Sin embargo, y una vez descartados los efectos atribuibles al resto de factores, el consumo de fruta se asoció por sí solo con la referida disminución del 40% de la tasa de mortalidad cardiovascular.

 

Fresca, no procesada

Y este beneficio observado en China, ¿es extrapolable a los países occidentales? Pues sí, si bien es posible que el efecto no sea tan notable y la reducción de la incidencia de mortalidad cardiovascular no llegue a lo observado en China.

Como explica Huaidong Du, directora del estudio, «la asociación entre el consumo de fruta y el riesgo cardiovascular parece ser mayor en China, donde la mayoría de la población come muy poca fruta, que en los países con altos recursos económicos, en los que su consumo diario es mucho más común».

Asimismo, debe tenerse en cuenta que la fruta consumida en China es mayoritariamente fresca –o lo que es lo mismo, ‘cruda’–. Por el contrario, una gran parte de la fruta que se consume en los países occidentales está procesada. De hecho, muchos de los estudios realizados a este respecto en Estados Unidos y Europa mezcla frutas frescas y frutas procesadas, por lo que el beneficio cardiovascular observado en el gigante asiático quizás sea algo menor en nuestro entorno.

Sea como fuere, concluye Zhengming Chen, co-autor del estudio, «es difícil determinar si el menor riesgo observado en la población que consume mayores cantidades de fruta fresca se debe realmente a un efecto protector. Pero de ser así, el incremento del consumo de fruta fresca en China podría prevenir cada año cerca de medio millón de muertes por enfermedad cardiovascular, incluidas unas 200.000 en personas que aún no han cumplido los 70 años, y una cifra mucho mayor de infartos e ictus no fatales».

 

Fuente: abc.es

Comité editorial medicinapreventiva.info

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