La contaminación del ambiente como factor de riesgo cardiovascular | Por: Miren Morillas Bueno

La contaminación del aire ambiente ocupa el noveno lugar entre los factores de riesgo de enfermedad cardiovascular modificables, por encima de otros factores como la escasa actividad física, la dieta alta en sodio, colesterol alto, y el consumo de drogas.

Si bien es intuitivo que la contaminación del aire es un estímulo importante para el desarrollo y exacerbación de las patologías respiratorias, tales como el asma, la EPOC y el cáncer de pulmón, hay menos conciencia pública de su impacto sobre la enfermedad cardiovascular.

Entre las múltiples vías que vinculan la contaminación del aire a la morbilidad y mortalidad cardiovascular, los más relevantes son la inducción de estrés oxidativo, la inflamación sistémica, disfunción endotelial, aterotrombosis y arritmogénesis.

La Sociedad Europea de Cardiología presenta un documento de consenso de expertos que explora las relaciones entre la contaminación atmosférica y las enfermedades cardiovasculares, porque es importante dar a conocer el impacto de gran alcance de la contaminación atmosférica sobre la enfermedad cardiovascular.

Los contaminantes del aire son una compleja mezcla de gases, líquidos y partículas en suspensión. Destacan el material particulado en el aire (PM) y los gases contaminantes ozono, dióxido de nitrógeno (NO2), compuestos orgánicos volátiles (incluyendo benceno), monóxido de carbono (CO) y dióxido de azufre (SO2). Unos son contaminantes primarios, tales como las partículas de hollín. Las principales fuentes de NO2 son el tráfico motorizado por carretera, generación de energía, fuentes industriales y la calefacción residencial.

Los contaminantes como el ozono, se forman a través de reacciones fotoquímicas complejas de óxidos de nitrógeno y componentes orgánicos volátiles. El material particulado se compone de partículas que difieren en tamaño y composición. Laspartículas gruesas (diámetro <10 y ≥2,5 micras), las partículas finas (diámetro <2,5 y ≥0,1 micras), y las partículas ultrafinas (<0,1 micras) que penetran por los alveolos a nivel sistémico.

Existe variación temporal de las concentraciones de contaminación del aire en relación con las condiciones climáticas que afectan a la dispersión de la contaminación. La contaminación del aire exterior (especialmente PM 2,5) se infiltra en los edificios y la mayoría de la exposición se produce normalmente en el interior.

Entre los efectos a corto plazo se encuentran el incremento de la mortalidad por enfermedades respiratorias (+1,5%) y cardiovasculares (+0,8%) agudas, (fibrilación auricular, infarto agudo de miocardio e insuficiencia cardiaca), afectando especialmente a mayores de 65 años, y con enfermedad cardiovascular previa, pero también se relacionan con desarrollo y progresión de la aterosclerosis e incluso con modificaciones epigenéticas.

Se observa una relación bidireccional entre la contaminación del aire y los factores de riesgo cardiovascular. Las personas obesas y con diabetes mellitus pueden estar en mayor riesgo de los efectos cardiovasculares de PM 2,5. Al mismo tiempo, los contaminantes del aire de forma aguda puede exacerbar y crónicamente instigar el desarrollo de varios factores de riesgo tradicionales determinando de esta manera las desviaciones de las trayectorias de salud y el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Pueden afectar la sensibilidad a la insulina, facilitar la aparición de hipertensión, de diabetes mellitus a través de las respuestas inflamatorias sistémicas. Estos hechos puede tener un impacto considerable ya que modifican nuestra percepción de riesgo en relación a los factores de riesgo tradicionales.

En las personas con o en alto riesgo de enfermedad cardiovascular deben recomendarse medidas para limitar la exposición y para el cumplimiento de la medicación de prevención primaria o secundaria con el fin de combatir los efectos potenciales de la exposición a la contaminación del aire.

Todos los profesionales de la salud, pero especialmente cardiólogos, y sus sociedades científicas tienen un papel importante en el apoyo a iniciativas educativas, políticas, así como asistenciales y de asesoramiento a pacientes.

La contaminación del aire debe ser visto como uno de los factores principales de riesgo modificables en la prevención y tratamiento de la enfermedad cardiovascular.

Referencia

  1. David E. Newby, et al Expert Position Paper on Air Pollution and Cardiovascular Disease: Eur Heart Journal 458: 83-93. DOI: http://dx.doi.org/10.1093/eurheartj/ehu458 http://eurheartj.oxfordjournals.org/content/early/2014/1

Dra. Miren Morillas Bueno

Cardiólogo adjunto en el Hospital de Galdakao-Vizcaya.

Coordinadora de la Unidad de Rehabilitación CardIaca y Prevención Secundaria del Hospital de Galdakao-Vizcaya

Tomado de: http://www.secardiologia.es/multimedia/blog/5900-la-contaminacion-ambiental-como-factor-de-riesgo-cardiovascular

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