El pescado y los ácidos grasos omega-3 no reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares | Por: @linternista

Según un análisis de la cohorte del Women’s Health Study (Estudio de la Salud de las Mujeres) publicado en versión electrónica el 16 de septiembre de 2016 en American Journal of Preventive Medicine, el consumo de pescado y de ácidos grasos poliinsaturados omega-3 (PUFA, por sus siglas en inglés) de cadena larga no redujo el riesgo de enfermedades cardiovasculares importantes en mujeres posmenopáusicas sanas.

La investigadora principal, la Dra. Jinnie J. Rhee (Escuela de Medicina Harvard, Boston, MA, EEUU) expresó que “podría haber una heterogeneidad importante en la forma en que el pescado, los PUFA omega-3 y el aceite de pescado pueden tener un efecto sobre el riesgo cardiovascular” y sus efectos cardioprotectores también “podrían estar influidos por otros estados clínicos y trastornos concomitantes”.

También señaló que estudios previos han señalado que un incremento de la ingesta de pescado como parte de una dieta saludable puede dar por resultado una disminución del riesgo de enfermedades cardiovasculares, pero que estudios de cohortes y metanálisis más recientes no han demostrado beneficios significativos.

Por ejemplo, un análisis del Estudio de la Salud de las Mujeres de Iowa reveló que no había una relación significativa entre la ingesta de pescado y ácidos grasos omega-3 marinos y la mortalidad por cardiopatía isquémica o accidente cerebrovascular en mujeres posmenopáusicas, [2] en tanto que un análisis reciente de ocho estudios prospectivos no demostró ninguna relación general entre la ingesta de PUFA y el riesgo de ictus (anteriormente denominado accidente cerebrovascular). [3]

Para el presente análisis, los investigadores evaluaron datos prospectivos de 39.876 mujeres sanas de 45 o más años de edad que participaron en el Estudio de Salud de las Mujeres de 1993 a 2014 y que al inicio respondieron a un cuestionario semicuantitativo de frecuencia de alimentos (SFFQ) de 131 apartados validado. Durante los 713.559 años-persona de seguimiento, se documentaron 1941 casos nuevos de enfermedades cardiovasculares graves.

Las mujeres que consumían atún y pescado oscuro (caballa, salmón, sardinas, atún de aleta azul y pez espada) menos de una vez al mes, tenían el mismo riesgo para enfermedades cardiovasculares graves que las que no lo hacían una a tres veces por mes (hazard ratio [HR]: 1,04; IC 95%: 0,91 – 1,19) una vez por semana (HR: 1,00, IC 95%: 0,87 – 1,15) o más de una vez por semana (HR: 1,00; IC 95%: 0,86 – 1,16) después del ajuste completo con respecto a múltiples variables (p = 0,78 para la tendencia).

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No se identificaron relaciones estadísticamente significativas entre la ingesta de ácido alfa-linolénico ajustada con respecto a la energía (p = 0,64 para la tendencia) o ácidos grasos omega-3 marinos (p = 0,87 para la tendencia) y el riesgo de enfermedades cardiovasculares graves en los diferentes quintiles de ingesta en los modelos multifactoriales.

“Analizamos la mortalidad por infarto de miocardio, ictus isquémico, ictus total y cardiovascular, como cuatro diferentes criterios de valoración, e incluso así no encontramos ninguna relación significativa en general”, dijo Rhee.

Señaló que el cuestionario sobre alimentos ha sido validado, pero que la única evaluación dietética inicial no les permitió captar la ingesta acumulada o los cambios alimentarios durante el seguimiento a largo plazo, por lo que los datos estuvieron sujetos a error aleatorio de la autonotificación o a la subestimación de las relaciones verdaderas. “Podría ser un sesgo sustancial”, dijo Rhee.

“En un futuro creo que sería importante ver cómo y en qué grado estos efectos biológicos de los omega-3 están influidos por los factores clínicos y qué repercusión tendría esto en la implementación de intervenciones en mujeres sanas”, añadió.

Fuente: espanol.medscape.com / ajpmonline.org

Referencias:

  1. Rhee JJ, Kim E, Buring JE, Kurth T. Fish consumption, omega-3 fatty acids, and risk of cardiovascular disease. Am J Prev Med 2016; DOI:10.1016/j.amepre.2016.07.020. Resumen
  2. Folsom AR, Demissie Z. Fish intake, marine omega-3 fatty acids, and mortality in a cohort of postmenopausal women. Am J Epidemiol 2004; 160:1005-1010. Artículo
  3. Larsson SC, Orsini N, Wolk A. Long-chain omega-3 polyunsaturated fatty acids and risk of stroke: A meta-analysis.Stroke 2011; 42:3621-23. Artículo



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