Los llamados obesos “metabólicamente sanos” tienen un mayor riesgo de cardiopatía isquémica | Por: @linternista

Según un estudio danés publicado en versión electrónica el 7 de marzo en el Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, los individuos con obesidad tienen un riesgo mayor de desarrollar cardiopatía isquémica, en comparación con sus pares de peso normal, incluso sin hipertensión u otros signos de enfermedad cardiaca.

Estos resultados contradicen las investigaciones que sugieren que un subgrupo de personas con obesidad, conocidas como obesos metabólicamente sanos, podrían no tener mayor riesgo de complicaciones relacionadas con la obesidad, tales como la enfermedad cardiaca o renal.

“Actualmente la gente tiene una percepción general de que el hecho de padecer sobrepeso u obesidad no representa riesgo mientras su estilo de vida sea relativamente saludable”, expresó la autora del estudio, la Dra. Kristine Faerch, del Steno Diabetes Center, en Copenhague, Dinamarca. “Sin embargo, el sobrepeso y la obesidad se asocian con un alto riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Por tanto, mantener un peso saludable a lo largo de la vida es importante para reducir el riesgo”, manifestó la investigadora.

El equipo de investigación analizó datos de más de 6.200 hombres y mujeres que participaron en un estudio de cohorte danés con seguimiento a 10 años.

Durante el estudio se registraron los valores, basales y durante el seguimiento, del índice de masa corporal inicial (IMC) y cuatro factores de riesgo de enfermedad cardiaca (colesterol, HDL bajo, presión sanguínea elevada, triglicéridos, y glicemia). Se definió a los individuos “metabólicamente sanos” como aquellos que no tenían ninguno de estos factores de riesgo, y a los individuos como “metabólicamente insanos” a aquellos que presentaban al menos uno.

Durante el periodo de seguimiento, 323 participantes desarrollaron cardiopatía isquémica. Los hombres que comenzaron siendo obesos metabólicamente sanos tuvieron tres veces más riesgo (Razón de Riesgo: 3,1), en comparación con aquellos de peso normal metabólicamente sanos. Las mujeres con obesidad metabólicamente sanas mostraron el doble de riesgo (RR: 1,8) que aquellas que tenían un peso normal.

Los hombres con sobrepeso metabólicamente sanos al principio tuvieron el mismo riesgo (RR: 1,1) que los hombres sanos de peso normal, y el riesgo solo aumentó ligeramente para las mujeres (RR: 1,5) con sobrepeso metabólicamente sanas.

Los investigadores también consideraron en sus cálculos cualquier cambio en el estado de salud metabólica durante el curso del estudio. Solo 58 hombres y 114 mujeres, o 3% de la población de estudio, calificó como metabólicamente sano con obesidad al principio. Y 40% de estos pacientes se volvió metabólicamente insano durante un periodo de cinco años. Cuando se tuvieron en cuenta estos cambios en el estado de exposición, se encontraron estimaciones de riesgo ligeramente mayores.

Los investigadores concluyen que “el ser obeso se asocia con una mayor incidencia de cardiopatía isquémica, independientemente del estado metabólico, por lo que cuestionamos la viabilidad de denotar un subgrupo de individuos obesos como metabólicamente sanos”.

“Lo que el estudio muestra, incluso antes de observar los resultados, radica principalmente en lo inusual que es tener un tipo de obesidad estrictamente sano”, manifestó el Dr. Joshua Bell, de la Universidad de Bristol, en Reino Unido, quien no participó en el estudio danés. “Este tipo se presenta en alrededor de 1 de cada 10 adultos con obesidad, y como hemos informado en estudios anteriores, tal estado a menudo es temporal”.

El Dr. Bell y sus colaboradores publicaron en febrero una investigación en el International Journal of Obesity que sugiere que la obesidad también acelera el deterioro funcional relacionado con la edad y la discapacidad, incluso en adultos metabólicamente sanos.

“Aunque la enfermedad cardiaca es muy importante, no es el único aspecto que puede salir mal. También debemos considerar los trastornos musculoesqueléticos y otros resultados que afectan la calidad de vida”, manifestó el Dr. Bell.

El equipo del Dr. Bell informó que durante dos décadas de envejecimiento, la función física disminuyó dos veces más, y el dolor corporal aumentó seis veces más en los llamados adultos con obesidad metabólicamente sanos, en comparación con los adultos de peso normal.

“Esto tendrá más relevancia en cuanto incremente la sobrevida y el número de personas con obesidad, a medida que mejoremos en el control de las enfermedades cardiacas”, puntualizó el Dr. Bell.

Las investigaciones futuras también pueden centrarse en diferentes definiciones de la obesidad metabólicamente sana, señaló el Dr. Matthias Schulze, del Instituto Alemán de Nutrición Potsdam-Rehbruecke, en Alemania, quien no participó en ninguno de los estudios.

En lugar del índice de masa corporal, se podrían utilizar otras medidas, como la circunferencia de la cintura, la relación cintura-cadera o la distribución de la grasa corporal. “Sabemos que un estado saludable puede cambiar a un estado poco saludable rápidamente en el transcurso de unos años. La interrogante es: ¿Qué podemos hacer para reducir el riesgo en ambos grupos?”, concluyó el Dr. Schulze.

Fuente: espanol.medscape.com

Referencias

  1. Hansen L, Netterstrøm MK, Johansen NB, Rønn PF, y cols. Metabolically healthy obesity and ischemic heart disease: a 10-year follow-up of the Inter99 study. J Clin Endocrinol Metab. 2017 Mar 7. doi: 10.1210/jc.2016-3346. Resumen

  2. Bell JA, Sabia S, Singh-Manoux A, Hamer M, Kivimäki M. Healthy obesity and risk of accelerated functional decline and disability. Int J Obes (Lond). 2017 Mar 14. doi: 10.1038/ijo.2017.51. Artículo

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