Las mujeres igual que los hombres ‘grandes’ tienen mayor riesgo de fibrilación auricular | Por: @linternista

El riesgo de tener fibrilación auricular, una enfermedad caracterizada por unos latidos descoordinados de las aurículas del corazón, lo que provoca un ritmo cardiaco rápido e irregular, es mucho mayor en los varones ‘grandes’, es decir, altos y con exceso de peso. ¿Y en el caso de las mujeres? Pues parece que también ocurre así. De hecho, un estudio llevado a cabo por investigadores de la Academia Sahlgrenska de la Universidad de Gotemburgo (Suecia) muestra que las mujeres ‘más grandes’ tienen hasta un riesgo casi tres veces superior de desarrollar este tipo de arritmia.

La fibrilación auricular se corresponde con la arritmia cardiaca más frecuente –afecta a un 4,3% de los españoles mayores de 40 años– y que, lejos de resultar inocua, conlleva un riesgo mucho mayor de padecer insuficiencia cardiaca, un infarto o un ictus.

Como explica Annika Rosengren, directora de esta investigación presentada en el Congreso EuroPrevent 2017 de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC) que se está celebrando en Málaga, España, «ya demostramos en un estudio previo que tener un gran tamaño corporal a la edad de 20 años y ganar peso entre los 20 años y la mediana edad se asocian independientemente con un incremento del riesgo de fibrilación auricular en varones. Y ahora, el objetivo de este nuevo trabajo ha sido analizar el impacto del tamaño corporal sobre esta fibrilación auricular en mujeres».

El tamaño importa

Para llevar a cabo el estudio, los autores siguieron durante un promedio de 16 años –y un máximo de 33,6 años– la evolución de 1.522.358 mujeres suecas que, con una media de edad de 28 años, se habían sometido a distintas pruebas y cuestionarios para registrar su peso, estatura, edad, nivel de presión arterial y hábito tabáquico con motivo de su primer embarazo.

Los autores calcularon el área de superficie corporal (ASC) de las participantes a partir de su peso y estatura. Y según su ASC, fueron incluidas en cuatro grupos o ‘cuartiles’: 0,97-1,61 m2; 1,61-1,71 m2; 1,71-1,82 m2; y 1,82-3,02 m2.

Durante el seguimiento del estudio, 7.001 participantes tuvieron que ser hospitalizadas por causa de un episodio de fibrilación auricular –la edad promedio de las mujeres ingresadas se estableció en 49 años–. Y de acuerdo con los resultados, las mujeres en el segundo, tercer y cuarto grupo de ASC tuvieron respectivamente, y comparadas frente a las incluidas en el primer cuartil (0,97-1,61 m2), un riesgo 1,16 veces mayor, 1,55 veces superior y 2,61 veces mayor de padecer fibrilación auricular. Además, este incremento de la probabilidad de sufrir esta arritmia cardiaca resultó independiente de otros factores de riesgo cardiovascular como la edad, el tabaquismo o el diagnóstico de diabetes o hipertensión arterial.

Como indica Annika Rosengren, «nuestros resultados muestran que las mujeres más grandes tienen un mayor riesgo de fibrilación auricular. Y asimismo, que esta elevación del riesgo es gradual según se incrementa el ASC. El grupo de mujeres con el mayor ASC presentó un riesgo casi tres veces mayor que las incluidas en el cuartil con el ASC más bajo».

Evidentemente, el ASC está directamente condicionado por la estatura y el peso corporal. Y en este caso, y comparadas frente a aquellas con el menor ASC, las incluidas en el grupo con el ASC más elevado fueron 9 cm más altas –170 cm frente a 161 cm– y 28 kg más ‘pesadas’ –82 kg frente a 54 kg–. Y lógicamente, su índice de masa corporal (IMC) también fue superior: 28 kg/m2 frente a 21 kg/m2.

Como apunta la directora de la investigación, «la fibrilación auricular es el resultado de cambios metabólicos asociados a la obesidad. Pero también hay una segunda causa. La gente ‘grande’, no necesariamente obesa pero ‘grande’, tienen aurículas de mayor tamaño. Y las personas con aurículas más grandes tienen mayor riesgo de fibrilación auricular».

¿Exceso de peso? Nunca

Entonces, y si bien no hay ninguna duda de que el exceso de peso es muy perjudicial, ¿también es ‘malo’ tener una estatura elevada, cuando menos en lo que refiere a la salud cardiovascular? Pues no. De hecho, como aclara Annika Rosengren, «por lo general es mejor ser alto porque supone un menor riesgo de ictus e infarto de miocardio y, por tanto, conlleva una mayor supervivencia. Pero en este caso, contar con una estatura elevada es menos ‘deseable’ porque altera la estructura del corazón de una forma que puede conllevar a la fibrilación auricular».

Por tanto, ¿las mujeres jóvenes con un alto ASC deberían estar preocupadas por la posibilidad de padecer este tipo de arritmia? Pues tampoco. Y es que con independencia de su estatura, peso o ASC, el riesgo de fibrilación auricular en las jóvenes es muy bajo, inferior a un 0,5%. Pero en el caso de las más longevas, es otro cantar.

Como concluye Annika Rosengren, «por lo general, las mujeres jóvenes no tienen que preocuparse de su riesgo de fibrilación auricular, sea cual sea su tamaño. Pero en las mayores, ser grande podría ser un indicador de un riesgo elevado de este tipo de arritmia. De hecho, en mi práctica clínica he visto a muchas personas ‘grandes’ con fibrilación auricular. Por tanto, si es Ud. alta, sería una buena idea evitar coger un exceso de peso. Un consejo que se puede aplicar tanto a las mujeres como a los varones».

Fuente: abc.es

Comité editorial medicinapreventiva.info

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