El consumo de vino mejora los marcadores de riesgo cardiometabólico en los diabéticos tipo 2 | Por: @rigotordoc

Una copa de vino con la cena puede mejorar el perfil lipídico y el control glucémico en pacientes con diabetes mellitus tipo 2, según los resultados de un pequeño ensayo prospectivo aleatorizado.

Los hallazgos del Estudio Cardiovascular de Diabetes y Etanol (CASCADE), que incluyó a 224 pacientes de dos centros en Israel con diabetes controlada, mostró que aquellos pacientes que consumieron 150 ml / día de vino tinto, más una dieta mediterránea tenían niveles significativamente más altos de colesterol HDL y de apolipoproteína (a) 1 luego de 2 años en comparación con aquellos que bebían cantidades iguales de agua mineral más la dieta saludable (los resultados primarios) y fueron publicados en línea el 13 de octubre 2015 en la revista Annals of Internal Medicine.

Además, el grupo asignado aleatoriamente a ingerir vino blanco disminuyó significativamente los niveles de glucosa en plasma en ayunas vs el grupo de agua mineral. Ambos grupos que consumieron vino también mejoraron significativamente los niveles de triglicéridos.

Según la investigadora principal Dra. Iris Shai (Universidad Ben-Gurion del Negev, Beer Sheva, Israel), se requiere ahora un ensayo multicéntrico a largo plazo y a gran escala para seguir las tasas de incidencia de morbilidad y mortalidad, “pero por ahora, los resultados sugieren efectos beneficiosos modestos de iniciar un consumo moderado de vino, especialmente tinto” para este grupo de pacientes. Sin embargo, los beneficios deben sopesarse frente a los riesgos potenciales cuando se traduce en la práctica clínica.

Investigación controversial

Según los investigadores, el balance riesgo / beneficio de un consumo moderado de alcohol en personas con diabetes es controversial. A pesar de obtenerse un beneficio, el asunto respecto cual tipo de vino es mejor no ha sido examinado a fondo.

Shai presentó los resultados de un ensayo de viabilidad inicial, de 3 meses en el congreso anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes en 2007. El equipo examinó 109 “diabéticos abstemios” y encontró que el inicio de un consumo moderado de vino tinto disminuyó significativamente los niveles de glucosa en plasma en ayunas en comparación con los participantes que continuaron sin ingerir alcohol.

Para CASCADE, los investigadores trataron de evaluar tanto los efectos y la seguridad de la ingesta de alcohol a largo plazo en pacientes con diabetes, así como si el tipo de vino tenía importancia en los efectos.

Los participantes, considerados “mayormente abstemios” de alcohol al inicio del estudio, se reclutaron a partir de noviembre de 2009 y fueron asignados al azar a consumir porciones suministradas de 5 oz (150 ml) de vino tinto (n = 73), vino blanco (n = 68), o agua mineral (n = 83) todas las noches durante 2 años.

Según la Dra. Shai, el cumplimiento de la ingesta de alcohol se monitoreó estrictamente, ya que los pacientes regresaban sus botellas de vino vacías y recibían sus nuevos suministros.

Los criterios de exclusión para la población estudiada incluyeron la ingesta de más de una bebida alcohólica por semana al inicio del estudio o un historial personal o familiar de infarto de miocardio, ictus o adicción.

Todos los participantes se sometieron a varias pruebas, incluyendo el monitoreo continuo de los cambios en la presión arterial (PA), frecuencia cardíaca y los niveles de glucosa en la sangre, así como el seguimiento de la dinámica de la aterosclerosis y la grasa por ultrasonido y por resonancia magnética. También se realizó el análisis genético de la alcohol deshidrogenasa [ADH], así como diversos cuestionarios electrónicos.

Papel de Etanol

Al final de los 2 años, el grupo que ingirió vino tinto aumentó significativamente sus niveles de HDL-C en 0,05 mmol / L (2,0 mg / dl) (P <0,001) vs el grupo de agua y aumentó también el nivel de apolipoproteína (a) 1 en 0,03 g / L (P = 0,05). En este grupo también disminuyó la relación de colesterol total / HDL-C en 0,27 (P = 0,04).

No hubo diferencias significativas en los cambios en los lípidos entre los grupos de vino blanco y de agua. Sin embargo, el grupo que consumió vino blanco disminuyó significativamente su nivel de glucosa en ayunas en plasma en 1,0 mmol / L vs el grupo de agua (P = 0,004), un resultado que no se encontró en el grupo de vino tinto.

Los metabolizadores lentos de etanol, portadores del gen ADH1B*1 en los grupos combinados de vino tuvieron mejoras significativas en el control de la glucemia versus aquellos que eran metabolizadores rápidos de etanol, portadores del gen ADH1B*2 homocigotos. Esto incluyó menores niveles de glucosa plasmática en ayunas (P = 0,01) así como de HbA1c (P = 0,02).

Según los autores, las variantes ADH1B pueden ayudar en la identificación de pacientes con diabetes para quienes el consumo moderado de vino puede ser clínicamente beneficioso.

Los resultados secundarios incluyeron los niveles de triglicéridos, que fueron significativamente más favorables tanto para el grupo de vino tinto (-0,1 mmol / L; -12,0 mg / dl; P = 0,02) y para el grupo de vino blanco (-0,09 mmol / L; – 7,9 mg / dl; P = 0,004) vs el grupo de agua.

No hubo cambios significativos en la presión arterial, la función hepática, la adiposidad, el tratamiento farmacológico, o eventos / síntomas adversos o calidad de vida en ninguno de los grupos. Sin embargo, ambos grupos vinícolas mejoraron significativamente la calidad del sueño vs el grupo de agua (P = 0,04). En general, en comparación con los cambios en el grupo de consumo de agua, los que ingirieron vino tinto redujeron aún más el número de componentes del síndrome metabólico por 0.34 (P = 0,049).

Shai señaló que los investigadores habían planteado la hipótesis de que “debido al etanol”, los grupos de vino tendrían efectos cardiometabólicos similares en todas las medidas. Así que las diferencias halladas entre los grupos fueron sorprendentes.

Los vinos suministrados eran casi iguales en el alcohol y en el contenido calórico, pero el vino tinto tenía siete veces mayores niveles de fenoles totales y de cuatro a 13 veces más altos niveles de compuestos específicos que el vino blanco.

Las interacciones genéticas sugieren que el etanol juega un papel importante en el metabolismo de la glucosa, mientras que los efectos del vino tinto, implican además constituyentes no alcohólicos.

Los estudios observacionales anteriores han demostrado que el consumo moderado de alcohol se asocia con un menor riesgo de mortalidad, así que es razonable decir, que si usted está bebiendo con moderación, lo siga haciendo, de la misma forma que beber en exceso no se recomienda para nada.

La principal pregunta que se nos plantea es: ¿debemos aconsejarle a la gente que comience a ingerir alcohol si todavía no lo hacen? Este estudio habla de eso y da cierta evidencia de que el alcohol con moderación podría ser iniciado y Usted pudiera ver alguna mejora en sus riesgos, aunque es un tema que sigue siendo controversial.

Referencia:

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Dr. Rigoberto J. Marcano Pasquier @rigotordoc
Medicina Interna

Ambulatorio Medis.

Av. José María Vargas. Centro Comercial Santa Fe.

Nivel C3. Consultorio 2.

Caracas. Venezuela.

Rigoberto José Marcano Pasquier

Médico internista venezolano: 25a de graduado UCV! Tecnofílico. Ecléctico. Panel Physician de la Embajada de Estados Unidos en Caracas. Coordinador de Twitter de la Sociedad Venezolana de Medicina Interna. CEO de Medicina Preventiva Santa Fe. WebMaster de medicinapreventiva.info y medicinapreventiva.com.ve Fotógrafo aficionado: Instagram @rigobertomarcano

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